El empleo sénior se triplica en Pontevedra: más de 9.400 trabajadores mayores de 65 años

La provincia de Pontevedra experimenta un notable incremento de trabajadores mayores de 65 años, impulsado por incentivos económicos y factores sociales.

Imagen genérica de dos manos estrechándose sobre un escritorio con papeles borrosos.
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Imagen genérica de dos manos estrechándose sobre un escritorio con papeles borrosos.

El número de trabajadores mayores de 65 años en la provincia de Pontevedra se ha triplicado en la última década, alcanzando la cifra más alta desde que existen registros, con 9.456 afiliados a la Seguridad Social.

Aunque la jubilación es un objetivo deseado por muchos, cada vez son más las personas que optan por prolongar su vida laboral más allá de los 65 años, a menudo de forma voluntaria. Esta tendencia, que se observa en diversos territorios, responde a una combinación de factores sociales, demográficos y financieros.
Los datos del Instituto Galego de Estatística revelan que, en marzo de 2016, había 3.035 ocupados en esta franja de edad, una cifra que se ha multiplicado por tres hasta los actuales 9.456. Este colectivo representa el 2,5% del total de cotizantes en la provincia, que asciende a 381.078.

"Detrás de las prórrogas se encuentran distintos condicionantes, como son los de tipo social. La implicación de los profesionales en su campo laboral, las condiciones del puesto de trabajo y las circunstancias personales del trabajador son factores que influyen."

un portavoz sindical
Uno de los principales motivos para esta prolongación de la vida laboral son los incentivos económicos. El Real Decreto-ley 11/2024, de 23 de diciembre, establece que los trabajadores que posponen su jubilación pueden optar a un aumento mínimo del 4% en la pensión por cada año de demora, un cheque anual o una combinación de ambas medidas. Además, la jubilación activa permite compatibilizar la pensión con el trabajo, aumentando el porcentaje de la pensión hasta el 100% en el quinto año de prórroga.
La revalorización de las pensiones conforme al IPC también juega un papel importante, ya que una jubilación más tardía resulta en una paga más alta. La edad de jubilación ordinaria también se ha incrementado, situándose en 2026 en los 66 años y 10 meses para la mayoría de los casos, lo que empuja a muchos a cotizar durante más tiempo para alcanzar el 100% de la pensión.
Los sectores de la administración pública y la sanidad son los que más frecuentemente ven prolongada la vida laboral de sus empleados, especialmente en puestos con menor exigencia física o con complementos salariales elevados. Por el contrario, en profesiones con gran desgaste físico o emocional, como auxiliares de enfermería o personal de residencias, la tendencia es a jubilarse en el momento establecido.
Casi la mitad de los trabajadores pontevedreses mayores de 65 años, un 48%, son autónomos. Muchos de ellos son profesionales de alta cualificación, como abogados o ingenieros, que buscan mantenerse activos. Otros autónomos posponen la jubilación para completar su carrera de cotización, siendo las mujeres un grupo significativo en este caso, ya que muchas comenzaron a cotizar más tarde.