El aprovechamiento de los recursos forestales en Bizkaia ha sido una constante a lo largo de la historia humana. Inicialmente, se recolectaban frutos como castañas, bellotas y avellanas, así como hongos. La madera se utilizaba para herramientas, armas y muebles, y el carboneo, junto con el combustible para los hornos de zanja y arcilla, fue esencial para la reducción del mineral de hierro desde tiempos remotos.
Desde la Edad Media, la Diputación y los municipios gestionaron grandes bosques para suministrar madera de calidad a los astilleros. La construcción de carabelas y galeones dependía directamente del estado y la reposición de estos bosques. Con la llegada de la industrialización, el modelo cambió, y la introducción de especies foráneas como el Pinus radiata marcó un antes y un después, adaptándose rápidamente al clima húmedo y templado de Bizkaia.
A mediados del siglo XIX, con semillas traídas de California, se produjo el auge del pino. La explotación moderna se consolidó al vincularse estrechamente el sector forestal con la industria de la Celulosa y Papel en Durango y las riberas del Nervión. Durante décadas, el Pinus radiata o Pino de Monterrey fue casi un monocultivo, sustentando caseríos e industrias. Sin embargo, la banda marrón, un hongo, expuso la vulnerabilidad de esta plantación de especie única, afectando gravemente a comarcas como Busturialdea y Lea-Artibai.
Actualmente, la Diputación Foral de Bizkaia impulsa un cambio hacia especies más resilientes, como el pino marítimo. El eucalipto genera debate por su rápido crecimiento frente a las preocupaciones por la biodiversidad. La superficie forestal arbolada de Bizkaia alcanza las 132.000 hectáreas, cubriendo el 60% del territorio, una de las tasas de densidad forestal más altas de Europa.
El sector forestal-madera genera cerca de 6.500 empleos directos en Bizkaia, y más de 19.000 profesionales en toda la cadena de valor en Euskadi. Este sector es un pilar del empleo rural y aporta aproximadamente el 1,5% del PIB del territorio. Además, los bosques actúan como sumideros de carbono, protegen acuíferos y previenen la erosión del suelo.
El sector demanda profesionalización, digitalización y una apuesta por el valor añadido, transformando la madera localmente. Laboratorios ya extraen nanocelulosa y lignina para bioplásticos y tejidos técnicos. Pequeños proyectos experimentan con barricas de madera local y ebanistería. Para 2026, la Diputación ha destinado 5,05 millones de euros para la protección de los bosques, implementando el Plan de Prevención y Extinción de Incendios Forestales de Bizkaia (INFOBI), que busca transformar la estructura del monte con plantaciones en mosaico para prevenir incendios.




