La industria naval gallega experimenta un período de notable expansión, con contratos para una veintena de países. Entre los destinos de los buques fabricados en la Ría de Vigo se encuentran naciones nórdicas en Europa, Angola y Senegal en África, Arabia Saudita en Asia, Canadá en América del Norte, Argentina en Sudamérica y la Polinesia Francesa en Oceanía.
“"Todos los continentes tienen producto del naval gallego. La joya de la corona del sector es la industria auxiliar, es la que mantiene el pulso del naval en todo el mundo."
La cartera de pedidos actual refleja las mejores cifras desde 2018, especialmente en términos de CGT (Compensated Gross Tonnage), que mide la carga de trabajo. Este indicador subraya la especialización en buques tecnológicamente avanzados y de alto valor añadido, lo que se traduce en más horas de trabajo y puestos de empleo. A cierre del primer trimestre del año, Galicia acumulaba pedidos por 131.764 CGT, representando el 39% del total de España, con actividad asegurada hasta 2028.
A pesar del éxito, el sector se enfrenta a desafíos como la escasez de trabajadores cualificados y la necesidad de asegurar precontratos para garantizar la actividad más allá de 2028. El mercado mundial demanda muchas embarcaciones, y los astilleros gallegos compiten con grandes potencias como Indonesia y China.
Empresas como Armón y Freire lideran el sector en Vigo, empleando a cientos de trabajadores. Armón, que adquirió la antigua factoría de Hijos de J. Barreras, está viviendo una nueva etapa con varias construcciones, incluyendo un ferry para la Polinesia Francesa. Freire destaca por su diversificación, especializándose en yates de superlujo. Otros astilleros como Metalships buscan recuperar la actividad, mientras que el futuro de San Enrique (antigua Factoría Vulcano) está pendiente de un proceso tras la suspensión de la concesión por parte del Puerto de Vigo.




