La promotora sevillana GS ha anunciado su ambicioso objetivo de duplicar su volumen de negocio para 2030, situándolo en 600 millones de euros. El pasado año, la compañía facturó 302 millones, lo que supuso un incremento del 17%. Para alcanzar esta meta, la empresa, presidida por José Luis Vera, quien posee el 65% del capital, necesitará mantener crecimientos anuales cercanos al 20%.
Actualmente, GS tiene en marcha 26 promociones, de las cuales 12 se encuentran en Andalucía. La compañía gestiona un total de 2.500 activos en la península ibérica, incluyendo 1.800 viviendas. Su actividad se extiende más allá de Sevilla, abarcando ciudades como Málaga (especialmente la Costa del Sol), Cádiz, la playa de La Antilla (Huelva), Sanxenxo (Pontevedra), Vigo, Santander, San Sebastián, Valencia, Madrid e Ibiza. En esta última isla, además de promover en Santa Eulalia, ha adquirido recientemente un terreno en Cala Gració.
La expansión de GS también ha llegado a nivel internacional con dos promociones en Portugal, concretamente en Castro del Río (Algarve) y Lisboa. Proyectos en Italia, Francia y Emiratos Árabes se encuentran en espera de socios locales.
José Luis Vera, presidente y fundador de GS, destaca que el crecimiento se basa en la expansión geográfica y la exclusividad de sus proyectos. La compañía practica un modelo de coinversión, constituyendo Sociedades de Proyecto (SPV) independientes para cada promoción, en las que GS suele aportar el 50% y busca inversores externos para el resto. En sus 25 años de historia, han entregado alrededor de 7.000 viviendas.
A pesar del interés de fondos nacionales e internacionales, GS ha descartado la entrada de nuevos socios en su capital, priorizando el plan de negocio a cinco años. La empresa ofrece rentabilidades anuales de entre el 15% y el 17% a sus más de 200 coinversores, que incluyen empresarios, figuras del mundo del espectáculo y el fútbol, y family offices españoles. GS también estudia expandirse a Zaragoza y Castellón, y ha cerrado un nuevo proyecto en Nerja (Málaga) y otro cerca del Congreso de los Diputados en Madrid.
Una estrategia clave de GS es la compra de edificios en zonas prime para su reforma o cambio de uso a residencial. La agilidad en la toma de decisiones es crucial para asegurar la compra de suelo en ubicaciones privilegiadas. La compañía suele adquirir suelo finalista, aunque en ocasiones, como en Zahara de los Atunes (con GAT Inversiones, de José María Pacheco y Rosauro Varo) y La Antilla (Lepe, Huelva), ha desarrollado urbanísticamente terrenos. En este último proyecto, que incluye un hotel de cinco estrellas y 330 viviendas, participa José María Pacheco y la familia Sáenz de Vicuña, marcando la entrada de GS en el sector hotelero con una inversión de 102 millones de euros.
GS se ha especializado en el sector residencial, dejando de lado oficinas y logística. Tampoco prevé entrar en la vivienda de alquiler, argumentando que su modelo se centra en producto prime y que la Ley de Vivienda actual genera inseguridad jurídica para los propietarios, lo que podría retirar producto del mercado y encarecer los alquileres. La promotora considera que la solución pasa por poner más suelo a disposición de la Administración para agilizar el desarrollo.
La falta de oferta de vivienda en España es un problema estructural, con la creación de 250.000 hogares anuales frente a las 120.000 viviendas construidas, generando un déficit acumulado de más de un millón de unidades. Vera señala la necesidad de que la Administración agilice los trámites y la concesión de licencias, destacando como positiva la iniciativa del Ayuntamiento de Sevilla de delegar aprobaciones a empresas externas.
Respecto a la situación geopolítica, José Luis Vera afirma que, lejos de afectar negativamente, está atrayendo a compradores extranjeros a zonas como la Costa del Sol, donde representan el 85% de las ventas en Málaga y Baleares.
La falta de mano de obra cualificada en la construcción sigue siendo un problema en Andalucía, a pesar del elevado número de demandantes de empleo. Esta escasez ralentiza y encarece las obras, afectando a subcontratas de electricidad, carpintería y fontanería. Vera propone como soluciones la formación de trabajadores y la facilitación de visados para mano de obra extranjera, citando el modelo de Dubái.




