La ciberseguridad se configura como uno de los retos fundamentales para las administraciones públicas en un contexto de creciente aceleración digital. La expansión de la inteligencia artificial, el aumento de servicios conectados y la dependencia tecnológica exigen un refuerzo de los sistemas de protección. En la Comunitat Valenciana, este proceso se materializa en la transformación del CSIRT-CV en Talaia, un nuevo espacio diseñado para divulgar la cultura de la ciberseguridad más allá de las instituciones y ayuntamientos, llegando a empresas, centros educativos y la ciudadanía en general.
Carmen Serrano, directora del centro y subdirectora general de Ciberseguridad de la Generalitat Valenciana, explica que la evolución hacia Talaia responde a la necesidad de adaptarse a un panorama cada vez más complejo. El nombre anterior, centrado en la respuesta a incidentes técnicos, no reflejaba la creciente labor de concienciación y divulgación. El nuevo nombre, Talaia, evoca las torres de vigilancia que colaboran y se alertan de peligros, simbolizando una nueva fase más abierta y conectada con la sociedad. Este nuevo espacio permitirá acoger actividades y visitas de instituciones como colegios, universidades o confederaciones empresariales, con el apoyo de financiación de la Generalitat y del Plan de Recuperación y Resiliencia.
Talaia ofrecerá un plan de formación y acciones diversas, incluyendo visitas demostrativas al laboratorio, adaptadas a diferentes colectivos, así como formación online y sesiones de concienciación para todos los públicos. La ciudadanía podrá interactuar con el centro mediante programas diseñados para mejorar su conciencia sobre los riesgos digitales.
En cuanto a la ciberseguridad industrial, un estudio previo identificó que la principal debilidad de la industria valenciana es la digitalización sin una consideración inicial de la seguridad. La interconexión entre los sistemas industriales y las tecnologías de la información, junto con la obsolescencia de sistemas antiguos y la exposición a internet para la gestión remota, incrementan los riesgos. La cadena de suministro también presenta vulnerabilidades, como demuestran casos históricos de ataques a través de mantenimientos externos.
Serrano destaca que todos los sectores son críticos, especialmente aquellos con vínculos con el mundo físico, donde la modificación de parámetros puede tener consecuencias graves, como la contaminación de agua o la afectación a infraestructuras esenciales. La Generalitat, a través del CSIRT-CV, trabaja desde 2007 en la protección de los servicios públicos, reconociendo que la seguridad total no existe y que es un proceso continuo de adaptación a las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial presenta una doble cara: puede ser una herramienta maravillosa para el bien, pero también un riesgo si es utilizada por ciberdelincuentes. La IA ofensiva preocupa, pero también se utiliza para la detección de anomalías y la mejora de las herramientas de defensa. La Generalitat recopila unos 15.000 millones de eventos de seguridad anuales para monitorizar la red, de los cuales casi 5.000 pudieron convertirse en incidentes reales el año pasado. Se han denunciado ataques asociados al conflicto de Ucrania y campañas constantes de phishing, especialmente durante la campaña de la renta, que buscan comprometer cuentas o robar información sensible.
Respecto a las críticas de la Sindicatura sobre la ciberseguridad del sector público instrumental, Serrano aclara que la auditoría se centra más en la gobernanza que en las medidas técnicas. Se reconoce la necesidad de impulsar la sensibilidad por la ciberseguridad en entes autónomos. Para paliar la falta de profesionales especializados, se ha optado por colaborar con empresas privadas como S2, que aportan personal cualificado y tecnologías punteras, ya que la provisión pública y la competencia salarial dificultan la captación de talento joven.
El nuevo centro Talaia, con 65 personas, ha permitido ampliar la capacidad de actuación, especialmente en ciberseguridad industrial y formación, gracias a financiación europea. Las principales preocupaciones a corto y medio plazo son la evolución de la IA ofensiva y el impacto de la computación cuántica en la criptografía actual, ante la cual ya se trabaja en sistemas resistentes.




