Esta decisión, anunciada a los representantes de los trabajadores, se enmarca en una reorganización global de la empresa para adaptarse a los desafíos actuales del sector alimentario. Aunque Nestlé España cerró el año 2025 con un incremento de ventas del 4,8%, alcanzando los 1.619 millones de euros, la compañía busca optimizar sus estructuras operativas.
El ERE impactará en diversas áreas, como oficinas, equipos de ventas y centros de distribución, además de seis de sus centros productivos en el país. Entre ellos se encuentra la planta de Pontecesures, que cuenta con unos 200 empleados. Otras fábricas afectadas serán las de Sebares (Asturias), La Penilla (Cantabria), Miajadas (Cáceres), Reus (Tarragona) y Girona.
“"El proceso se desarrollará mediante una interlocución honesta con la representación legal de los trabajadores, con el objetivo de explorar medidas que minimicen el impacto en el empleo y ofrecer el apoyo y acompañamiento necesarios a los profesionales afectados durante todas las etapas de la transición."
La empresa justifica el ajuste de personal por la evolución del sector de gran consumo, caracterizado por el aumento de los costes operativos, el cambio de hábitos de los consumidores y el crecimiento de la marca de distribución. Nestlé defiende la necesidad de adaptar la compañía a estos retos y avanzar hacia un modelo más eficiente, ágil y centrado en sus marcas estratégicas, mediante la automatización y digitalización de procesos, para asegurar la viabilidad del negocio a largo plazo.




