Según datos de Pimec Comerç Lleida, la mayoría de establecimientos que cierran lo hacen por la imposibilidad de encontrar sucesores, mientras que un 30% lo atribuye a quiebras u otros motivos. El presidente de la entidad en Lleida, Manel Llaràs, alerta que la pérdida de estos negocios históricos, que son un "referente comercial", puede hacer perder personalidad a la ciudad en favor de las grandes multinacionales.
Llaràs señala que las nuevas generaciones a menudo pierden el vínculo con el negocio familiar. Las razones son diversas: desde la preferencia por acceder a estudios profesionales hasta la voluntad de "vivir mejor y no ser esclavos", una mentalidad que aleja a los jóvenes de la dedicación intensiva que requieren muchos comercios tradicionales.
Para hacer frente a esta situación, Pimec Comerç Lleida, en colaboración con el ayuntamiento, ofrece asistencia técnica a los propietarios que no encuentran sucesores. El objetivo es encontrar alternativas "viables" para evitar el cierre. Según Llaràs, el colectivo de origen chino se ha mostrado especialmente activo a la hora de reabrir locales.
Iniciativas como Reempresa trabajan para conectar establecimientos con nuevos emprendedores. Desde su creación en 2011, este programa ha registrado más de 5.880 casos de éxito en toda Cataluña, salvando aproximadamente 16.500 puestos de trabajo.
Marta Aguilar, delegada de Reempresa, destaca que muchos locales viables y rentables acaban cerrando por falta de un plan de sucesión adecuado, provocando una "enorme pérdida del tejido comercial, económico y social" de la ciudad.




