La acuicultura de trucha en Galicia muestra claras señales de recuperación, con un incremento tanto en la producción como en la facturación y en los precios de venta. Este resurgimiento se debe más a la reactivación de la capacidad productiva de explotaciones ya existentes que a la creación de nuevas instalaciones. Muchas piscifactorías que operaban de forma limitada o nula han comenzado a funcionar a pleno rendimiento, optimizando su rendimiento.
Según datos de la Consellería do Mar, Galicia cuenta con 45 piscifactorías autorizadas, de las cuales 22 declaran actividad. Las declaraciones de ventas de 2024 corresponden a 15 instalaciones, ya que algunas empresas separan los criaderos de las plantas de engorde. La estabilidad en el número de instalaciones, combinada con la llegada de nuevos inversores, está siendo clave para recuperar la producción.
En 2025, la producción de trucha gallega alcanzó los 2,24 millones de kilos, frente a los 2,05 millones de 2024, lo que representa un aumento del 9,3%. Este crecimiento es aún más significativo si se compara con los 1,4 millones de kilos producidos en 2023. El valor económico también se disparó, pasando de 9,63 millones de euros en 2024 a 11,75 millones en 2025, indicando que el sector no solo vende más, sino a mejores precios.
“"El pescado ha subido bastante, en general todo ha subido, pero también lo han hecho los costes."
El precio medio de la trucha se incrementó de 3,1 euros por kilo en 2022 a 5,3 euros en 2025. La Consellería do Mar atribuye esta evolución a la entrada de nuevos inversores y a las ayudas del FEMPA para inversiones en acuicultura, que han contribuido a la modernización de las explotaciones. A pesar de estos datos positivos, la visión desde las granjas es más cautelosa, destacando la subida general de los costes y la vulnerabilidad ante factores climáticos.
La concentración del sector se encuentra principalmente en las provincias de Lugo y A Coruña, con 19 piscifactorías autorizadas en cada una. Lugo lidera la actividad con 12 instalaciones activas. La mayor parte de la producción se destina al mercado nacional, aunque la Xunta reconoce la dificultad de cuantificar el porcentaje que se queda en Galicia y el que se exporta. La administración autonómica confía en que esta mejora no sea un repunte puntual, sino el inicio de una etapa de consolidación para la trucha gallega.




