El anuncio de Renfe sobre el incremento de frecuencias y plazas en el Eje Atlántico, la primera vez en una década, fue recibido con cautela por los viajeros y con escepticismo por los operadores. Fuentes sindicales señalan que el aumento se limita a dos nuevas circulaciones entre A Coruña-San Cristóbal y Vigo-Urzáiz, lo que consideran insuficiente frente a los servicios eliminados desde la pandemia.
Desde 2020, la compañía pública dejó de ofertar 72 frecuencias semanales con origen y destino en la ciudad olívica. Las "lanzaderas" que conectaban con Pontevedra en horas punta fueron las más afectadas, siendo eliminadas del contrato de Obligación de Servicio Público con el Ministerio de Transportes. Recientemente, se ha recuperado el segundo tren regional diario a Ponferrada, pero con transbordo en autobús debido a obras.
Los sindicatos critican que las medidas anunciadas, como el uso de dobles composiciones (dos convoyes S-121 juntos), no suponen un aumento significativo en el número de circulaciones ni la recuperación de las frecuencias eliminadas. También mencionan el malestar de la plantilla por la falta de carga de trabajo, especialmente tras la retirada de Renfe de la operativa compartida en el Tren Celta con Comboios de Portugal debido a obras en el Corredor Atlántico.
“"Se trata de medidas que permitirán incrementar el número de plazas disponibles, pero que no supondrán un aumento relevante del número de circulaciones ni la recuperación de las frecuencias previamente eliminadas."
La ausencia de una reestructuración del personal de Larga Distancia también genera preocupación, ya que solo A Coruña y Ourense cuentan con residencia fija para estos servicios, obligando al personal de Vigo a pernoctar en hoteles. Por su parte, el alcalde de Vigo elogió el anuncio de Renfe, agradeciendo el esfuerzo y la mejora sustancial del servicio de tren en la ciudad.




