Extraída la fuerza de una etapa personal complicada, Ander Larreategi González (Bergara, 1990) ha construido el proyecto que hoy lidera, comenzando con la apertura de un bar en Urretxu y, más recientemente, un segundo establecimiento en Beasain, apostando por sí mismo.
Tenía claro que quería emprender, pero no sabía en qué. Estuvo a punto de abrir una panadería, pero la iniciativa no llegó a materializarse. Tras semanas de incertidumbre, decidió no renunciar a su objetivo y seguir buscando alternativas.
La ocasión apareció en Urretxu. El bar Aldapa, conocido establecimiento de la localidad, buscaba nuevo rumbo y Ander no dudó en dar el paso. El 21 de marzo de 2024 tomó las riendas del negocio, imprimiéndole su sello personal: ofrecer hamburguesas diferentes, capaces de sorprender al cliente.
La fórmula funcionó. Sus creaciones pronto despertaron la curiosidad y ganaron la fidelidad de una clientela cada vez más numerosa. Panes de colores, combinaciones de sabores poco convencionales y una cuidada selección de materias primas se convirtieron en la seña de identidad de la casa.
El verdadero artífice de aquellas hamburguesas es Aitor Larreategi, hermano de Ander, quien se encarga de imaginar nuevas propuestas, combinar ingredientes y perfeccionar cada receta antes de incorporarla a la carta. "Él es quien hace la magia", reconoce Ander.
Antes de llegar al público, cada creación supera un control de calidad familiar. "En casa las probamos entre todos", explica. La opinión de su madre tiene un peso especial, considerándola un pilar fundamental del proyecto.
Además de las hamburguesas habituales, el local incorpora cada mes una elaboración especial de edición limitada. Propuestas que permanecen unas semanas y luego se retiran, aunque Ander no descarta que alguna pueda quedarse de forma permanente si tiene buena acogida.
El éxito en Urretxu abrió la puerta a una nueva aventura. Muchos clientes llegaban desde Goierri y repetían la misma idea: en la comarca no existía una oferta similar. Estos comentarios impulsaron a Ander a plantearse la apertura de un segundo establecimiento.
El local de Beasain, situado en la calle Dolarea, 1, abrió el pasado 11 de abril y la respuesta del público ha sido "muy positiva" desde el primer momento. Ander reconoce que el recibimiento ha superado sus expectativas y se muestra "muy agradecido", admitiendo que "todavía me cuesta asimilarlo".
El inicio, marcado por una afluencia mayor de la esperada, supuso un reto organizativo, aunque la sensación general es de satisfacción. Ander quiere mostrar su gratitud a la clientela beasaindarra por la paciencia y el apoyo mostrado.
El bar Aldapa de Beasain abre todos los días. La cocina descansa los lunes; los martes se limita a cenas, y de miércoles a domingo ofrece comidas y cenas.
La carta incluye, además de sus hamburguesas más conocidas, raciones, bocadillos y postres.
El proyecto no parece detenerse. Ander Larreategi no cierra la puerta a nuevas aperturas y admite que la idea de un tercer establecimiento está sobre la mesa, aunque prefiere ser prudente y esperar a ver cómo evolucionan los locales actuales y qué opciones surgen.




