La capital andaluza se prepara para una de sus semanas más rentables con el encendido de la Portada, que marca el inicio de la Feria. Durante este periodo, sectores como la hostelería, la logística, la moda y el turismo operan a pleno rendimiento, generando un impacto económico que, según algunos estudios, podría alcanzar los 900 millones de euros. La ciudadanía sevillana comprende y valora profundamente esta dinámica económica, defendiéndola por su contribución a la ciudad.
Sin embargo, esta clara percepción contrasta con una notable falta de conocimiento sobre el potencial económico de vanguardia que posee la región. A pocos kilómetros del recinto ferial, en el término municipal de La Rinconada, se encuentra Aerópolis, un parque tecnológico aeroespacial de referencia europea. Más cerca, en la propia ciudad, Sevilla TechPark en La Cartuja aglutina un volumen de facturación y empleo cualificado que compite con importantes polos tecnológicos nacionales e internacionales.
“"Somos una metrópoli capaz de recitar de memoria el entramado de calles efímeras del Real, pero que desconoce que Sevilla debe mucho a empresas que participan en el diseño del futuro de la ingeniería o la inteligencia artificial."
La situación actual refleja una paradoja: mientras se garantiza la expansión de la Feria para el próximo año, los metros cuadrados necesarios para la vital ampliación de Aerópolis permanecen sin concretar, y La Cartuja cuenta con listas de espera de empresas interesadas en instalarse. El desafío para Sevilla y su área metropolitana no es elegir entre potenciar un sector u otro, sino ampliar su visión económica.
La Feria continuará siendo un motor económico indiscutible y un orgullo compartido. No obstante, para construir una economía fuerte y resiliente, es fundamental extender el sentido de pertenencia y valoración hacia el tejido innovador y tecnológico de la ciudad, reconociendo su papel crucial en el desarrollo futuro.




