Esta iniciativa, que surge de los despachos del Pentágono, busca asegurar la operatividad de sus buques en la base andaluza. Aunque actualmente el contrato de mantenimiento lo gestiona la empresa pública Navantia hasta 2028, la búsqueda de nuevas ofertas es un paso estratégico para el futuro.
El estudio de mercado, emitido por el Centro Logístico de Flota Sigonella del Comando de Sistemas de Suministro Naval (NAVSUP), tiene como objetivo identificar empresas capaces de proporcionar servicios integrales de reparación, mantenimiento y revisión de grandes buques. Se enfoca principalmente en los destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke (DDG-51) con base en Rota, así como en otros buques de combate de superficie y del Comando de Transporte Marítimo Militar (MSC).
“"No es una licitación y no se adjudicará ningún contrato a partir de este aviso."
Los servicios requeridos abarcan desde reparaciones de casco, mecánica y electricidad, hasta el mantenimiento y modernización de sistemas de combate y electrónicos, así como servicios de dique seco y movilización rápida para emergencias. El lugar principal de ejecución será la Estación Naval de Rota, aunque se considerarán ubicaciones alternativas.
Este movimiento del Gobierno de Estados Unidos reafirma su compromiso con la presencia militar en la Base Naval de Rota, alejando las amenazas de traslado que habían surgido en el pasado. La base, que comparte la Marina estadounidense con la Armada española, se ha convertido en un punto estratégico clave para la defensa.
La llegada del quinto destructor norteamericano, el Oscar Austin, en octubre pasado, y la previsión de un sexto en 2026, ha generado la necesidad de una ampliación de los muelles. El Ministerio de Defensa ya ha presentado una propuesta formal para una remodelación profunda de las instalaciones, con una inversión estimada superior a los 300 millones de euros y una duración de ocho años, lo que permitiría duplicar la capacidad de atraque de la base.




