Carbonell celebra 160 años de historia con ambiciosos planes de expansión global

La emblemática marca de aceite de oliva, con su fábrica principal en Córdoba, busca consolidar su liderazgo en mercados clave como Estados Unidos e India.

Imagen genérica de una botella de aceite de oliva en una línea de producción industrial.
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Imagen genérica de una botella de aceite de oliva en una línea de producción industrial.

La histórica marca de aceite de oliva Carbonell, con 160 años de trayectoria y una planta clave en Córdoba, se enfoca en la expansión global, priorizando mercados estratégicos como Estados Unidos e India para consolidar su liderazgo.

Desde sus inicios, la compañía ha mantenido un firme compromiso con la calidad, rechazando el 90% del aceite que no cumple sus estrictos estándares. Esta búsqueda de excelencia ha sido una constante desde que la empresa fue fundada en Córdoba hace 160 años para comercializar el aceite de oliva andaluz. Actualmente, la marca lidera el mercado español con una cuota del 11,4%, y su fábrica cordobesa envasó 82,5 millones de litros de productos el año pasado, distribuidos en 68 países.
La vocación internacional de Carbonell se remonta a 1866. La segunda generación de la familia impulsó la internacionalización, convirtiendo a la empresa en proveedora de la flota británica y de la Casa Real española antes de finales del siglo XIX. Para 1950, ya era líder mundial, presente en más de 70 mercados. Este espíritu global se mantiene en los planes de expansión del grupo, que, con 29 marcas principales como Carbonell, Bertolli y Carapelli, busca reforzar su penetración en Estados Unidos e India.
Tras dos ejercicios en negativo, el grupo cerró 2025 con un beneficio neto de 19,7 millones de euros y un Ebitda de 50 millones, un 50% más que el año anterior. Esta mejora financiera ha permitido reducir la deuda y el apalancamiento, sentando las bases para su hoja de ruta EVOO-lution, que proyecta un Ebitda incremental de 32 millones de euros entre 2025 y 2028.
La planta de Córdoba, una de las dos que posee la compañía (la otra está en Florencia), es fundamental para este crecimiento. Con una capacidad nominal de 200 millones de litros, más del doble de su producción actual, está preparada para un aumento de la demanda. Sus diez líneas de envasado, incluyendo la principal para el formato de un litro que procesa 20.000 botellas por hora, están digitalizadas y controladas por inteligencia artificial para asegurar la máxima calidad.

"El aceite de oliva es un producto de alimentación que no se puede mejorar, no es como el vino. Lo que tenemos que hacer es asegurar su calidad y preservarlo."

la dirección de la planta
La trazabilidad es una prioridad para Carbonell, que incorpora un código QR único en cada botella para que el consumidor pueda acceder a toda la información del producto. El proceso de control comienza con la recepción de los camiones cisterna, cuyas muestras son analizadas en laboratorio antes de la descarga y almacenamiento en depósitos a temperatura controlada. La empresa trabaja con 68 proveedores andaluces de materia prima, principalmente de Córdoba, Jaén y Sevilla, y genera empleo indirecto significativo en la región.
La fábrica de Córdoba produce 470 formatos distintos, desde la tradicional lata hasta la botella-aceitera, adaptándose a las diversas culturas y estándares de calidad de mercados como Alemania, Países Bajos, Japón o India. Este último, con 1.400 millones de habitantes y sin producción propia de aceite de oliva, se presenta como un mercado estratégico clave, especialmente tras el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el país asiático que eliminará aranceles en cinco años. En India, el grupo ya opera con la marca Fígaro, no solo para consumo alimentario, sino también para uso cosmético, con productos como Fígaro baby.
Estados Unidos es el otro gran mercado estratégico, con alto poder adquisitivo y una creciente demanda de dietas saludables. A pesar de las políticas arancelarias, el consumidor americano valora el aceite de oliva como producto saludable. El grupo continuará impulsando la marca Bertolli en este país, con producción desde sus fábricas europeas. Se espera que Norteamérica e India contribuyan con cuatro y dos millones de euros, respectivamente, al Ebitda incremental planificado para 2028.
Además de la expansión internacional, la mejora operativa y la eficiencia de los centros productivos son pilares fundamentales. La planta de Córdoba, con medio siglo de antigüedad, está inmersa en un proceso de renovación con una inversión anual superior a los dos millones de euros, enfocada en la modernización de líneas y la sostenibilidad. Es la primera fábrica del mundo con certificado de residuo cero, reciclando más del 90% de sus residuos, y cuenta con placas solares y digitalización completa.

"La fábrica de Córdoba es la primera del mundo con certificado de residuo cero."

la dirección global de Calidad, Seguridad, Salud y Medioambiente
Su laboratorio, considerado uno de los mejores a nivel mundial para el aceite de oliva, analiza más de 20.000 muestras al año, garantizando la salud, pureza y calidad del producto. Utiliza técnicas avanzadas como el análisis con infrarrojo cercano, que permite revisar diez parámetros en 60 segundos. El objetivo es mantener el liderazgo global, con Carbonell presente en 4,7 millones de hogares españoles y un crecimiento del 27% en volumen global de ventas en 2025, consolidándose como la marca española de aceite de oliva número uno en el mundo, todo ello desde Córdoba.