El grupo de Química Agrícola de la UA ha creado una tecnología, protegida mediante solicitud de patente, que permite transformar los residuos de Posidonia oceanica, una planta marina que se acumula en las playas del Mediterráneo, en un medio de cultivo para hortalizas. Este nuevo sustrato mejora notablemente el sabor y el aroma de frutos como el tomate, presentándose como una opción natural y sostenible frente a la turba, cuya extracción causa graves daños medioambientales.
La principal innovación de esta tecnología radica en su método de fabricación, que prescinde completamente de aditivos químicos. El proceso implica la selección, limpieza y secado de los restos de posidonia, seguidos de un triturado y una mezcla con una sustancia inerte que optimiza la textura, la aireación y la capacidad de retención de agua del sustrato. Según explica Borja Ferrández, investigador del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y Edafología y Química Agrícola, el proceso se completa en tan solo cinco días, una duración muy inferior a los tiempos de compostaje tradicionales que pueden alargarse meses.
A diferencia de estudios previos, donde una proporción superior al 30% de residuo marino provocaba problemas de salinidad, la nueva formulación de la UA permite incorporar una cantidad mucho mayor de Posidonia oceanica sin afectar al cultivo. Además, el tratamiento conserva los compuestos bioactivos naturales de la planta, que contribuyen a la disponibilidad de nutrientes, estabilizan el pH y estimulan la síntesis de azúcares y compuestos volátiles responsables del sabor y el aroma del fruto.
Este avance responde al doble desafío del sector agrícola: la pérdida progresiva de sabor y calidad en cultivos de gran consumo, como el tomate, y la degradación de los suelos fértiles por el impacto del cambio climático. El cultivo en invernadero sobre sustratos es cada vez más frecuente, pero la turba, material de referencia, presenta graves problemas de sostenibilidad.
Este proyecto es uno de los resultados del proyecto INSIGNIA, liderado por la UA, que busca aprovechar los arribazones de Posidonia oceanica para obtener bioestimulantes y sustratos de cultivo. Los ensayos en entorno experimental de invernadero han validado el procedimiento. La tecnología, que cuenta con una solicitud de patente, está ahora en fase de prueba de concepto, financiada por el Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (Ivace+i), para evaluar su comportamiento en condiciones reales y su escalabilidad en sectores como el hortícola y la agricultura ecológica.
El Servicio de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad de Alicante ya busca empresas interesadas en su explotación comercial mediante acuerdos de licencia o colaboración tecnológica.




