Los españoles destinaron 123.694 millones de euros al consumo de alimentos y bebidas el año pasado, alcanzando un total de 30.798 millones de kilos. Esta cifra representa un aumento del 3,4% en el gasto per cápita respecto a 2024, situándose en 2.872,7 euros por persona. Este incremento en el gasto, a pesar de un aumento más moderado en el volumen consumido (0,4%), se debe principalmente a la inflación, que hizo subir los precios de los alimentos un 3%.
El cambio de tendencia en el consumo se refleja también en los hábitos de compra. Aunque la cesta o el carrito se llena menos, el número de actos de compra ha aumentado hasta 233 ocasiones anuales, ocho más que el año anterior. Esto supone una media de cuatro visitas semanales a la tienda, con un tíquet medio estable de 19,4 euros.
El consumo por cápita alcanzó los 681,72 kilos/litros, un 1,4% más que el año anterior. El ministro de Agricultura, Luis Planas, destacó que, a pesar de la presión de los precios, la alimentación doméstica sigue basada en productos frescos y recetas tradicionales. Sin embargo, la preocupación por optimizar presupuestos ha impulsado el uso de preparaciones culinarias que ahorran tiempo, como los platos preparados, que vieron aumentar su consumo un 5,5%.
La preferencia por la proximidad y las marcas blancas se consolida, representando ya el 48,6% de los productos adquiridos. Los supermercados continúan siendo el establecimiento favorito, concentrando el 68,2% de las compras, valorándose la proximidad, la practicidad y la variedad. Los hipermercados y las compras online se mantienen estables, mientras que el comercio tradicional desciende.
El consumo de productos frescos, como fruta y carne, aumentó un 1,2% en volumen y un 6,7% en gasto, reforzando la dieta mediterránea. Destaca el incremento en el consumo de fruta fresca (0,5%) y legumbres (2,5%), y el descenso de hidratos de carbono y grasas.
El consumo doméstico (dentro del hogar) creció un 0,8% en volumen y un 4,8% en gasto, alcanzando los 87.831 millones de euros. Por el contrario, el consumo en bares y restaurantes descendió un 2,5% en volumen y un 0,03% en gasto. La mayoría de los españoles dedican menos tiempo a cocinar, con una media de 25 minutos, prefiriendo métodos como la plancha, productos crudos o hervidos.




