Tras un 2025 estable con cifras positivas en producción y ventas, la industria del azulejo de Castelló comenzó 2026 con una caída en la facturación. Esta situación se debe principalmente a la política arancelaria de Estados Unidos, que ha empezado a hacer mella en las exportaciones españolas. Además, el conflicto en Oriente Medio, iniciado en marzo, ha provocado un aumento de los costes energéticos y un enfriamiento del comercio mundial.
Los aranceles de Estados Unidos, inicialmente fijados en un 15% para las importaciones de la Unión Europea y posteriormente rebajados al 10%, eran considerados asumibles por el sector. De hecho, en 2025, el azulejo español superó a la India como principal proveedor en este mercado. Sin embargo, la incertidumbre generada por estos cambios ha pasado factura, con una caída del 30% en las transacciones del azulejo español en enero y febrero de 2026 respecto al año anterior, arrastrando al conjunto de las exportaciones a un descenso del 14% en esos dos meses.
La patronal azulejera Ascer ya advirtió de un enfriamiento del comercio mundial. A pesar de ello, las ventas al exterior se han mantenido, con un buen comportamiento en mercados clave como la Unión Europea y América Latina. La India, un competidor importante, se vio más afectada por la contienda en Oriente Medio, teniendo que paralizar sus fábricas durante un mes por la interrupción de sus vías de suministro.
El impacto final en el sector dependerá de la evolución del conflicto. El aumento de los costes no ha alcanzado los niveles de 2022, cuando se produjo la invasión de Ucrania. La garantía del suministro de gas por la vía de Argelia hace que los posibles daños derivados de un cierre de Ormuz sean menores en comparación con otros países productores.
El sector también espera que la guerra haga rectificar a la Comisión Europea respecto al nuevo marco normativo para el sistema de emisiones de CO₂ en 2026-2030. La propuesta inicial, que planteaba un recorte del 34% de los derechos gratuitos, supondría un coste extraordinario de 160 millones de euros anuales para el azulejo. La industria, comprometida con la descarbonización, considera inasumible el esfuerzo económico propuesto por Bruselas, ya que la tecnología necesaria para la transición energética aún no está preparada. Por ello, defiende la introducción de un 'benchmark' específico de combustible para la cerámica.




