La posible instalación de la primera planta de montaje de SAIC Motor, propietaria de la marca MG, en Galicia, y concretamente en el puerto exterior de Ferrol, ha generado expectativas. El presidente gallego, Alfonso Rueda, se mostró convencido de que, de concretarse, el proyecto sería amplio y abarcaría otras industrias, beneficiando también al sector auxiliar de la automoción, que emplea a miles de personas en la comunidad.
“"Lo que pretendemos si tiene éxito este proyecto, y que todo esto anime también al sector de las auxiliares."
Sin embargo, a pesar de la importancia económica que esta operación tendría para Galicia, el modelo de negocio chino, basado en el montaje de kits (CKD), presenta riesgos. Existe la preocupación de que la región se convierta en una “planta maquiladora”, donde los coches llegan en cajas y solo se les añaden las ruedas y algunos tornillos, generando un empleo mínimo y de baja cualificación.
Otra inquietud es la posible exclusión de la industria auxiliar gallega. El sector del automóvil en la comunidad, con más de 200 empresas, vive de la venta de piezas de alto valor. Si las marcas chinas traen sus propios proveedores asiáticos, las empresas locales podrían perder pedidos críticos. Además, la volatilidad del capital chino, a diferencia del arraigo de empresas como Stellantis, podría llevar a que la fábrica desapareciera rápidamente si las condiciones políticas o los aranceles cambian.
“"Emplazamientos hay varios pero será el promotor el que lo elija en función de sus intereses."
El presidente Rueda defendió su viaje a China como parte de su deber de captar inversiones potentes y crear puestos de trabajo. También destacó la colaboración con el Gobierno central en este asunto, subrayando que el objetivo es beneficioso para todos y que, de concretarse la inversión, sería un mérito colectivo.




