La factoría de Stellantis en Vigo se ha consolidado como uno de los principales motores industriales de Galicia, con datos de producción que reflejan un éxito notable. En 2025, la planta superó los 559.000 vehículos fabricados, y el inicio de 2026 mantiene esta tendencia ascendente, alcanzando niveles récord.
Sin embargo, detrás de estas cifras, la central sindical CUT presenta una perspectiva diferente. Según el sindicato, el constante aumento de la producción está teniendo un coste directo en la salud de los empleados, debido a ritmos de trabajo cada vez más intensos y tiempos de recuperación reducidos.
“"Si la fábrica es capaz de alcanzar cifras históricas de producción, también debería ser capaz de garantizar estabilidad, salud laboral y un reparto más justo de la riqueza generada."
La organización sindical subraya que el modelo productivo actual está provocando un progresivo empeoramiento de las condiciones laborales, manifestado en un incremento de los problemas músculo-esqueléticos, estrés y bajas médicas relacionadas con la presión del trabajo diario en la cadena de montaje. La CUT critica que la creciente exigencia no se traduce en una mejora equivalente de las condiciones laborales ni en una participación equitativa en los beneficios generados.
Además, el sindicato rechaza la vinculación del absentismo laboral a factores individuales, argumentando que este fenómeno responde en gran medida a la organización del trabajo y a la falta de una prevención de riesgos efectiva. Esta situación sitúa a la planta viguesa en el centro del debate sobre el modelo de la automoción en Galicia, confrontando el crecimiento productivo con la percepción de desgaste entre los trabajadores.




