La demanda de espacios para embarcaciones mantiene una tendencia ascendente. En la ría de Pontevedra, las reservas de amarres alcanzan ya el 70% de su capacidad total, mientras que en instalaciones como el puerto Juan Carlos I de Sanxenxo ya se ha completado la ocupación para la temporada alta, obligando a establecer listas de espera.
El sector está realizando un esfuerzo inversor significativo, con 2,5 millones de euros destinados a la modernización de las dársenas. Estas actuaciones se centran en la digitalización de las torretas de servicio, la mejora de la accesibilidad para personas con discapacidad y la instalación de paneles fotovoltaicos para avanzar en la sostenibilidad ambiental.
Además de la renovación de servicios, varios clubes náuticos están ampliando su oferta de plazas. El Monte Real Club de Yates de Baiona, el Náutico de Rianxo y el puerto de Combarro son algunos de los enclaves que trabajan en proyectos para incrementar su capacidad de acogida de embarcaciones.
“"La gente no salía a navegar por miedo, solo por el interior de las rías. Esperemos que este año sea mejor."
A pesar de las buenas perspectivas, el sector muestra preocupación por la presencia de orcas en aguas gallegas durante el verano. Esta circunstancia, que ya afectó a la navegación en años anteriores, genera incertidumbre entre los usuarios, especialmente entre los turistas extranjeros que transitan por la costa gallega hacia el sur o el Mediterráneo.




