La Comisión Galega da Competencia ha puesto el foco en el sector funerario gallego, detectando "indicios racionales de posible conducta prohibida" por parte de varias firmas. Las investigaciones se centran en dos uniones temporales de empresas (UTE) que fueron las únicas licitadoras para el traslado de cadáveres para las autopsias del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) en las áreas de Vigo, Pontevedra y Santiago. La propia mesa de contratación alertó de esta situación, concluyendo que la creación de estas alianzas "facilitó la eliminación de la concurrencia".
La resolución señala que la dimensión de las UTEs "no está justificada", ya que varias entidades podrían tener capacidad suficiente para concurrir individualmente. Las empresas Pompas Fúnebres de Arousa y Pompas Fúnebres del Atlántico intentaron impugnar el expediente, pero sus alegaciones fueron rechazadas, asegurando que tendrán oportunidad de presentar pruebas durante la instrucción.
El estudio de la Comisión Galega da Competencia destaca "riesgos estructurales persistentes" en el sector funerario, que lleva ya 20 años liberalizado. El análisis revela "mercados locales altamente concentrados", con "barreras de entrada significativas" y una creciente presencia de operadores integrados verticalmente con aseguradoras de decesos. Esto genera "ventajas competitivas estructurales" que pueden llevar al "cierre de mercado".
La dificultad para replicar instalaciones como tanatorios y crematorios, sumada a la integración con aseguradoras, restringe la "libertad de elección" de los consumidores, que ya se encuentran en un momento de "vulnerabilidad". Los técnicos del organismo recuerdan que la "libertad formal de elección" no siempre se traduce en "libertad real", especialmente cuando la información es sesgada o la canalización es interesada.
Por provincias, Pontevedra presenta "grandes hubs urbanos" y un mercado "altamente profesionalizado y concentrado", con grandes grupos empresariales y empresas comarcales potentes. A Coruña se caracteriza por la "elevada profesionalización" y "posicionamientos de dominio territorial" de grupos regionales y nacionales. Mientras, en Lugo predomina la red privada y en Ourense destaca la densidad de tanatorios gestionados por la comunidad y los ayuntamientos.
La concentración de servicios en manos de pocos grupos empresariales es notable en áreas geográficas específicas como Deza y Tabeirós (con Albia al frente), Costa da Morte, el eje Noia-Barbanza y la montaña lucense, lo que "podría sugerir un riesgo de posición de dominio" en dichas comarcas.
La mayor concentración de mercado se encuentra en los crematorios, debido a la inversión y a las normativas ambientales, creando un "cuello de botella" en los servicios de incineración. Estas instalaciones se localizan mayoritariamente en polígonos industriales y pertenecen a los grupos funerarios "más fuertes de cada provincia".
La Comisión Galega da Competencia señala que muchas restricciones competitivas no derivan de conductas ilícitas, sino de la "propia estructura de mercado y del diseño del marco regulatorio local". Por ello, hace un llamamiento a las entidades locales por su "papel decisivo" para reequilibrar la situación a través de ordenanzas, licencias y concesiones.




