Esta inversión refuerza el futuro de la planta de Llodio, que, aunque hoy representa menos del 5% de la actividad del grupo, es la sede original y un punto de compromiso industrial firme. La inversión, que comenzó hace un año con 75 millones para el periodo 2025-2027, se ha incrementado a 80 millones.
La próxima gran inversión del grupo, ya anunciada, será de 180 millones de euros en Albacete. La dirección de la empresa explicó que las inversiones se realizan en función de la competitividad de cada planta, considerando factores como los costes energéticos, la competitividad laboral, la conflictividad, el acceso a mano de obra y el absentismo.
“"La situación de la empresa vasca ya la conocemos, es preocupante, a pesar del apoyo encomiable que recibimos de las administraciones vascas."
La dirección de la empresa ha insistido en que Vidrala sigue invirtiendo en Llodio y que es una planta con futuro, citando como ejemplo las inversiones mencionadas y la planta fotovoltaica recién inaugurada esta semana en las instalaciones de Llodio.
En los tres primeros meses del año, Vidrala obtuvo un beneficio neto de 53,7 millones de euros, un aumento de casi el 13% respecto al mismo periodo del año anterior. Para 2026, la previsión es invertir 180 millones y aumentar los resultados un 5%, siempre que las condiciones actuales no empeoren.
La empresa generó una caja libre de 200 millones el año pasado y espera la misma cantidad este año, lo que permite mantener la deuda baja, que se reducirá a lo largo del año. La deuda actual de la empresa se sitúa en 273,1 millones de euros, incluyendo la adquisición de Vidrala Chile.
Estos resultados se deben a su carácter multinacional, con un 50% de la facturación proveniente del sur de Europa, un 30% del Reino Unido e Irlanda (donde se está reduciendo la plantilla en un 10%) y un 20% de Sudamérica. Sudamérica, con bases productivas en Brasil y Chile, es la principal contribución al grupo, ya que las clases medias crecen y existe capacidad para desplegar con éxito su modelo tecnológico.




