El vendedor ha dedicado toda su vida al mundo de las ventas, comenzando junto a su hermano cuando tenía entre 16 y 17 años. Actualmente, posee una tienda en Zarautz y otra en Zumaia, aunque esta última permanece cerrada desde la pandemia. Su actividad principal, sin embargo, se desarrolla en los mercados, donde vende ropa de hogar, mantas y edredones.
Su rutina diaria comienza cada mañana montando el puesto del mercado, para luego dedicarse a la venta junto a su compañero Yunes. Al mediodía recogen el puesto y las tardes las dedica a su familia. Los lunes están en Errenteria, los martes en Azpeitia, los miércoles en Ordizia, los jueves en Zumaia, los viernes en Legazpi y los sábados en Tolosa, todas ellas localidades de Gipuzkoa.
“"A mí me gusta mucho estar y relacionarme con la gente."
El vendedor subraya que el aspecto más positivo de su trabajo en el mercado es la relación con los clientes. Agradece la oportunidad de estar y relacionarse con la gente, y señala que a los clientes también les gusta hablar en euskera. Sin embargo, le preocupa el declive del mercado, ya que la mayoría de los clientes son personas mayores y los jóvenes no mantienen esa costumbre. Además, menciona la desaparición de pequeños negocios y el auge de las compras por Internet, denunciando que el dinero se va fuera del País Vasco.
También ha criticado la falta de apoyo de las instituciones públicas, considerando que no tienen interés en mantener los mercados. Ha recordado las dificultades vividas durante la pandemia y ha mencionado nuevos obstáculos como el sistema Ticket Bai. Respecto al futuro, el vendedor prefiere vivir el presente y ser feliz con cosas sencillas, ya que le basta con tener a sus hijos cerca, salud y poder comer cada día.
Finalmente, anima a la gente a trabajar en el mercado, considerándolo un trabajo bonito, a pesar de los prejuicios existentes. Admite que él mismo tuvo esos prejuicios en su juventud y sintió vergüenza debido al racismo que experimentó. Sin embargo, destaca que con este trabajo ha comprado una tienda y una casa, y tiene tres hijos, demostrando que, como en todos los trabajos, con esfuerzo se puede salir adelante.




