Los trabajadores de Tubos Reunidos han reincorporado este lunes a sus puestos tras una huelga de 96 días. Sin embargo, han denunciado la presión sufrida en las últimas semanas y el estado de la planta. Según fuentes sindicales, el mantenimiento no ha sido el adecuado, faltando elementos esenciales de seguridad como guantes, y se observan deficiencias en los baños y otras instalaciones.
Debido a la falta de mantenimiento, la dirección está realizando un esfuerzo considerable para poner en marcha toda la fábrica este domingo. Esta situación ha generado enfado y decepción entre los operarios, quienes critican la incoherencia entre la presión para finalizar la huelga y la dejadez mostrada por la dirección.
Además, han puesto en duda la participación de los sindicatos de Trapagaran. Los huelguistas activos han señalado que la semana pasada se les argumentaba que no podían trabajar en Amurrio si no se les suministraba acero, pero de repente han aparecido 150 lingotes de acero inoxidable en Trapagaran para producir tubos, los cuales, según afirman, no han sido fabricados por ellos.
Representantes de Trapagaran aseguraron en una comparecencia ante la Comisión de Industria del Gobierno Vasco que no necesitan la planta de Amurrio para fabricar tubos. Los trabajadores denuncian que hace pocos días se les acusaba de perder clientes por su culpa y, al regresar al trabajo, de repente ya no son necesarios.
La falta de información clara y la propagación de rumores también son problemáticas. Por ejemplo, Mikel Jauregi, Consejero de Industria, habló sobre posibles inversores, pero destacó que no había ofertas concretas. El grupo Vocento ha publicado que la compañía planea venderse por partes, pero los sindicatos no han sido informados de esto y han anunciado que mantendrán un paro de 24 horas.




