Esta decisión conlleva un despido colectivo que afecta a toda la plantilla que se encontraba en huelga indefinida. El anuncio llega en un momento especialmente delicado del conflicto, ya que, según información de ELA, en los últimos días se habían intensificado los contactos entre las partes y las negociaciones para cerrar un preacuerdo estaban avanzadas.
La plantilla, representada por un delegado sindical, había aceptado incluso rebajar de forma significativa sus reivindicaciones iniciales con el objetivo de facilitar un acuerdo. A pesar de ello, la empresa cliente ha optado por romper el contrato con la adjudicataria.
“"Somos la contrata que menos cobra de toda la fábrica. Estamos en una situación de precariedad."
Mercedes alega supuestos incumplimientos en la prestación del servicio. Sin embargo, la parte social sostiene que esos hechos deben entenderse dentro del contexto de una huelga legalmente convocada y recuerda que el paro forma parte del ejercicio de un derecho fundamental. Durante estos meses, la Inspección de Trabajo ha intervenido en el conflicto ante distintas situaciones denunciadas por la plantilla. Según ELA, algunas prácticas relacionadas con la sustitución de personal en huelga y con limitaciones al ejercicio de sus funciones han sido consideradas infracciones muy graves.
El sindicato asegura también que los trabajadores habían mostrado disposición a seguir negociando e incluso habían solicitado una reunión directa con Mercedes-Benz para abordar el futuro del servicio y del empleo. Esa interlocución, según su versión, no llegó a abrirse.
GasteizBerri publicó el pasado 13 de marzo la situación de los bomberos del servicio de emergencias interno de Mercedes, quienes denunciaban años de precarización laboral ligados al modelo de subcontratación. Entonces, uno de los trabajadores, Iker Babio Basterretxea, explicó que el origen del conflicto se remontaba a hace aproximadamente una década, cuando una adjudicataria rebajó de forma importante los costes del servicio. Según relató, aquello tuvo consecuencias directas sobre los salarios y las condiciones laborales de la plantilla.
Los trabajadores denunciaban una pérdida sostenida de poder adquisitivo, un convenio sin actualizar al IPC y problemas crecientes de organización. También alertaban de falta de material, falta de personal y una dependencia cada vez mayor de las horas extraordinarias para poder cubrir turnos. La plantilla estaba formada por 23 trabajadores fijos, con rotaciones que elevaban el total hasta 27 bomberos. Durante la huelga, los trabajadores habían advertido además de que la factoría se estaba quedando sin servicio interno de emergencias y sin personal propio para intervenir en incidentes o conducir la ambulancia medicalizada del recinto.




