Loycar, la boutique de moda de Leioa, ha cumplido 50 años. Lo que comenzó como una apuesta personal se ha convertido en parte del paisaje cotidiano de la localidad y de la memoria de quienes han pasado por ella. A lo largo de cinco décadas, la tienda ha navegado por cambios en el comercio, momentos de incertidumbre y nuevas formas de consumo, pero siempre ha mantenido la idea de apostar por aquello en lo que cree.
Su fundadora, Lola Consuegra, confiesa no sentir que hayan pasado 50 años, atribuyendo la rapidez a haberlo hecho a gusto y bien rodeada. Recuerda unos inicios complicados, marcados por crisis y huelgas, pero subraya su firmeza en apostar por sus deseos. Destaca el esfuerzo constante, el trabajo y la adaptación a los cambios, pero sobre todo, el vínculo construido con la clientela.
A lo largo de los años, la tienda ha acompañado a familias enteras, viendo cómo quienes entraban de la mano de sus padres hoy regresan con sus propios hijos. Para Consuegra, esta continuidad es especialmente gratificante, pues indica que los clientes perciben el mensaje que ella quiere transmitir. La celebración del aniversario, celebrada el pasado viernes, reunió a vecinos, clientes y personas cercanas al negocio en un evento abierto y festivo.
La celebración se extendió a la calle, llenándola de gente. El interior de Loycar se transformó temporalmente en un pequeño minibar, sirviendo bebidas y comida. La música en directo amenizó la tarde. Lola aprovechó para agradecer a todas las personas que han formado parte de la historia del negocio. Además, el legado continuará, ya que su hija, arquitecta de formación, se ha incorporado al proyecto familiar, lo que le da la satisfacción de asegurar la continuidad de un negocio de esta categoría.
Tras cincuenta años, Loycar mira al futuro con el mismo espíritu con el que empezó: ser una tienda cercana que, más allá de vender moda, ha construido relaciones duraderas en el tiempo.




