El estudio, elaborado durante los últimos meses, cifra en 9.000 los movimientos diarios de camiones en Oarsoaldea. Los consistorios advierten que este volumen de tráfico afecta gravemente a la seguridad vial, la salud pública y la calidad de vida, por lo que reclaman una intervención estructural urgente.
El polígono industrial de Lanbarren se sitúa como el principal nodo logístico, generando más de un tercio del transporte pesado. La falta de capacidad de las infraestructuras actuales obliga a que el tráfico logístico y el tránsito vecinal compartan las mismas vías, aumentando la saturación en puntos críticos.
“"La situación actual ha superado la barrera aceptable y los problemas de tráfico no pueden seguir aplazándose."
Entre las soluciones planteadas destaca la creación de una conexión directa entre Lanbarren y la autopista A-8, además de una reorganización en el nudo de Arragua-Lartzabal. Los municipios han solicitado la creación de una mesa interinstitucional con la Diputación Foral de Gipuzkoa para coordinar las futuras actuaciones en materia de movilidad.




