La falta de relevo generacional amenaza la economía de Euskadi y Navarra

Sectores clave como la industria y la agricultura en la región enfrentan una escasez de mano de obra cualificada, exacerbada por la baja natalidad y la desconexión entre la formación y las necesidade…

Imagen genérica: Manos de un mecánico, símbolo de los oficios cualificados y el problema del relevo generacional.
IA

Imagen genérica: Manos de un mecánico, símbolo de los oficios cualificados y el problema del relevo generacional.

La falta de relevo generacional en Euskadi y Navarra se ha transformado en un riesgo económico y social de primer orden, impactando en un mercado laboral envejecido y una natalidad en declive, lo que genera escasez de profesionales en sectores estratégicos.

Lo que comenzó como una hipótesis demográfica, la falta de relevo generacional se ha consolidado como un riesgo económico y social de primer orden en Euskadi y Navarra. Estos dos territorios, cuya competitividad se ha cimentado en una sólida base industrial, logística y agroganadera, ahora sufren las consecuencias de un mercado laboral envejecido, una natalidad desplomada y una desconexión entre las necesidades productivas y las expectativas de las nuevas generaciones.
La construcción carece de profesionales para abordar la emergencia habitacional; el transporte por carretera experimenta un envejecimiento en un enclave estratégico para la logística del Arco Atlántico; el sector primario ve disminuir sus explotaciones; y oficios esenciales como la fontanería, la electricidad, la instalación energética o los talleres no encuentran reemplazo. Albañiles, camioneros, ganaderos, fontaneros o mecánicos son solo la punta del iceberg, ya que la industria, la sanidad, la pesca, la hostelería o el pequeño comercio afrontan el mismo desafío.
Basta con observar puertos como los de Hondarribia, Getaria, Bermeo, Ondarroa o Pasaia para constatar la disminución de jóvenes dispuestos a asumir el relevo en profesiones exigentes. La realidad demográfica agrava esta tendencia. Euskadi se posiciona como una de las comunidades más envejecidas del Estado y con una de las mayores caídas en su natalidad, con un descenso del 39% en los nacimientos en poco más de una década. Navarra, aunque en una situación ligeramente mejor, sigue una trayectoria similar.
Durante años, la Formación Profesional y los oficios manuales fueron relegados frente al itinerario universitario, considerado el único sinónimo de progreso. Esta narrativa ha erosionado el prestigio de profesiones indispensables. A ello se suman jornadas laborales extensas, escasa conciliación, dureza física, burocracia excesiva o salarios insuficientes. Si bien la inmigración puede aliviar parte de la escasez de mano de obra, considerar la regularización de extranjeros como una solución única sería una simplificación.
La respuesta integral exige dignificar las profesiones, prestigiar la Formación Profesional, mejorar los salarios y la conciliación, adaptar incentivos como la jubilación anticipada y abrir espacios reales para las mujeres en sectores donde su presencia sigue siendo testimonial. El objetivo no es solo cubrir vacantes, sino sostener un modelo productivo y preservar la competitividad de Euskadi y Navarra.