Gipuzkoa pierde 490 negocios en tres años, con Donostia a la cabeza

Los sectores de comercio, hostelería y reparaciones han experimentado un notable retroceso entre 2023 y 2025 en todo el territorio foral.

Imagen genérica de un cartel de 'Cerrado' o 'Se Vende' en el escaparate de una tienda en un pueblo vasco.
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Imagen genérica de un cartel de 'Cerrado' o 'Se Vende' en el escaparate de una tienda en un pueblo vasco.

Gipuzkoa ha registrado la pérdida de 490 actividades económicas en los sectores de comercio, hostelería y reparaciones entre 2023 y 2025, con un balance negativo de cierres frente a aperturas, y Donostia como el municipio con mayor descenso absoluto.

El territorio foral ha visto desaparecer 490 negocios en un periodo de tres años, siendo 2023 el ejercicio más crítico con 291 establecimientos menos. Donostia, el municipio más poblado, se posiciona como el principal exponente de este fenómeno, aunque no es el que más ha sufrido en términos relativos. La capital guipuzcoana acumula tres años consecutivos de pérdida de actividad comercial, con 2.268 bajas frente a 2.049 altas entre 2023 y 2025, lo que se traduce en 219 negocios menos.
Esta cifra convierte a Donostia en el municipio con el peor balance absoluto del territorio, superando a localidades como Eibar (-65), Arrasate (-46), Oiartzun (-45), Pasaia (-39) o Errenteria (-36). Sin embargo, existen municipios donde el impacto es proporcionalmente más severo si se considera su tamaño.
Tal es el caso de Oiartzun, que presenta un saldo negativo de 45 actividades a pesar de contar con aproximadamente 10.500 habitantes; esto representa cuatro establecimientos menos por cada 1.000 habitantes en solo tres años. Ningún otro municipio supera los tres cierres por cada millar de vecinos, mientras que Donostia, por ejemplo, se sitúa en 1,1. También destacan negativamente Eibar, con 65 menos para una población cercana a 27.000 habitantes; Pasaia, con 39 menos; Arrasate (-46), Azpeitia (-35) o Andoain (-30). Esta tendencia a la baja se extiende a la mayoría de municipios de tamaño medio y grande como Oñati (-30), Hernani (-27), Hondarribia (-26), Beasain (-24), Tolosa (-20) y Zarautz (-19).
Estos datos han sido proporcionados por la Diputación Foral de Gipuzkoa en respuesta escrita a una pregunta formulada por el grupo juntero del Partido Popular en las Juntas Generales sobre la evolución del comercio local en el territorio. La institución foral no facilitó el listado individualizado de establecimientos cerrados y abiertos, alegando el carácter reservado de los datos tributarios, pero sí aportó información agregada por municipios a partir del Impuesto sobre Actividades Económicas.
En contraste, algunas excepciones rompen esta tendencia. Astigarraga presenta el mejor balance del territorio, con 19 actividades más en esos tres años. Asimismo, Orio suma diez más y Usurbil, otros 6; mientras que localidades como Zumaia o Urretxu son de las pocas de tamaño medio que logran mantenerse en positivo. El caso de Astigarraga es comprensible, ya que ha sido la localidad con mayor crecimiento poblacional en las últimas dos décadas, sumando más de 3.500 habitantes. En los últimos tres años, y tras consolidar su fuerte crecimiento, ha registrado un balance positivo de 19 actividades comerciales.
Debido a su proximidad a Donostia, esta localidad se ha convertido en un destino principal para muchos jóvenes que no pueden acceder a vivienda en la capital, donde el mercado inmobiliario alcanza niveles desorbitados. Este crecimiento ha transformado a Astigarraga de ser una "ciudad dormitorio" a consolidarse como un municipio con mayor identidad propia, más servicios y una creciente actividad ligada tanto al comercio de proximidad como a la hostelería. Orio también invierte la tendencia general con diez actividades más en el trienio, un fenómeno que parece más vinculado a la actividad hostelera y turística, así como a su atractivo residencial y costero.
Por comarcas, el deterioro es especialmente notorio en Donostialdea y Oarsoaldea, el área más metropolitana, donde a la caída de Donostia se suman las pérdidas de Hernani, Errenteria, Pasaia y Oiartzun. También sobresale el retroceso en las comarcas industriales: Debabarrena acusa la fuerte caída de Eibar, mientras que Debagoiena presenta balances muy negativos en Arrasate y Oñati. En Goierri y Urola Garaia, aunque más repartido, predominan igualmente los saldos en rojo, con retrocesos en Beasain, Ordizia, Legazpi o Zumarraga.

"El comercio minorista de nuestro territorio sigue sufriendo un desgaste continuo que no cesa. Los cierres de comercio son constantes y las nuevas aperturas no suplen los cierres."

Un portavoz del Partido Popular
Estos datos confirman la "creciente preocupación" expresada recientemente por la Federación Mercantil de Gipuzkoa (Gipuzkoa Merkatariak) tras conocerse el pasado mes de marzo el último barómetro de Euskomer. El sector lleva años acusando la pérdida de centralidad comercial de muchos cascos urbanos, el envejecimiento de parte de la población comerciante, la falta de relevo generacional, la concentración del consumo en grandes superficies y el auge de la compra online. Las compras por Internet, según el barómetro, han ganado especial fuerza entre los menores de 50 años, y solo un 23% de los guipuzcoanos nunca han comprado por esta vía.
La paradoja es que, a pesar de todo, el comercio local sigue siendo un canal muy valorado. El barómetro de Euskomer sitúa a Gipuzkoa como el territorio de la CAV donde mejor consideración obtiene. El estudio anual del observatorio de comercio también detecta una creciente preocupación social por la desaparición de tiendas y la desertización comercial, datos que la Hacienda foral confirma.