Según argumenta la central sindical, mayoritaria en el comité de empresa de la compañía tanto en la planta de Amurrio (Álava) como en la de Trapagaran (Bizkaia), la empresa comunicó su decisión final sobre el ERE el 23 de marzo. Sin embargo, realizó cambios el 27 de marzo, “una vez terminado el periodo de consultas y sin acuerdo con la representación de las y los trabajadores”.
Esta modificación se hizo fuera de plazo, y mientras tanto, la plantilla de Tubos Reunidos de Amurrio continúa en huelga y con movilizaciones.
ELA considera que la plantilla rechaza el ERE, que afecta a 240 trabajadoras, y reclama un plan industrial sólido que garantice el mantenimiento de la acería y la actividad logística, además de oponerse a cualquier despido forzoso. Por ello, en su recurso reclama que el ERE “sea declarado nulo o, al menos, que se considere no ajustado a la ley”.




