El sector primario en Debagoiena sufre un declive del 81,5% en 25 años

Los datos de Eustat revelan una drástica reducción de explotaciones agrícolas en la comarca, superando la media de Euskadi.

Manos de un agricultor cuidando cultivos jóvenes, con una casa de campo tradicional vasca al fondo.
IA

Manos de un agricultor cuidando cultivos jóvenes, con una casa de campo tradicional vasca al fondo.

El sector primario en Debagoiena ha experimentado un notable declive en los últimos 25 años, con una desaparición del 81,5% de las explotaciones según datos de Eustat, superando la media de la Comunidad Autónoma Vasca.

El programa Datuetatik tiraka de la televisión Goiena ha puesto de manifiesto la constante tendencia a la baja del sector primario en las últimas décadas. Los datos recopilados por Eustat para 2024 revelan la magnitud de la situación: de las 2.179 explotaciones existentes en Debagoiena en 1999, solo quedan 402 en 2024, lo que representa una disminución del 81,5% en 25 años.
Una tendencia similar se observa en toda la Comunidad Autónoma Vasca, con una reducción acumulada del 76%. Aunque en Gipuzkoa el descenso ha sido más moderado, del 72,5%, las cifras de Debagoiena demuestran que la caída en la comarca es particularmente pronunciada.
A pesar de la disminución en el número de explotaciones, las que han sobrevivido han tendido a crecer. La concentración de la tierra es evidente: la superficie media ha aumentado de 12 hectáreas a 13,4 hectáreas. Esto indica una reestructuración del sector hacia explotaciones más grandes y especializadas, donde los caseríos diversificados se han orientado hacia prácticas más específicas.

Los caseríos muy diversificados se han orientado hacia prácticas específicas.

Detrás de este declive y transformación del sector hay múltiples razones. Un técnico-gerente de la Asociación de Desarrollo Rural Deba Garaia ha explicado que las políticas agrícolas impulsadas por la Unión Europea en las últimas décadas han fomentado la especialización de las explotaciones, en detrimento de los modelos basados en la diversificación. Además, la disponibilidad de tierra es cada vez más limitada, ya que la expansión industrial y urbana ha reducido las tierras agrícolas adecuadas, y el encarecimiento de los precios ha dificultado el acceso, especialmente para las nuevas generaciones.
Los cambios sociales también han tenido un impacto directo. Los hábitos alimenticios y los modelos de ocio se han transformado, y la cultura del caserío no se transmite como antes. A esto se suma la influencia de la industrialización, que en Debagoiena, en particular, ha ofrecido oportunidades laborales más estables y atractivas.
Actualmente, el perfil del sector está envejecido. En Debagoiena, la edad media de los responsables de las explotaciones es de 57,5 años, y la mayoría son hombres (74,5%), limitándose la presencia femenina al 25,6%. Estos datos son preocupantes y evidencian el riesgo de abandono de la actividad en muchos caseríos; prueba de ello es que en el último año solo se ha puesto en marcha una única instalación para jóvenes en toda la comarca.
Sin embargo, también hay indicios de cambio en el sector. Recientemente, algunos jóvenes se han incorporado y el número de mujeres titulares ha aumentado. En el modelo de gestión, frente a los proyectos individuales predominantes, cada vez son más las iniciativas colectivas. Estos modelos ofrecen la posibilidad de mejorar las condiciones laborales, facilitando, entre otras cosas, la gestión de sustituciones y bajas.

Recientemente, algunos jóvenes se han incorporado al sector y el número de mujeres titulares también ha aumentado.

De cara al futuro, el objetivo en la Comunidad Autónoma Vasca es garantizar el futuro de 1.500 explotaciones cercanas a la jubilación. Por lo tanto, asegurar el relevo generacional será clave, pero los expertos sitúan en el centro los hábitos individuales. Afirman que la "política agraria más eficaz" la hace cada persona, ya que la elección diaria de apoyar los productos locales influye directamente en la supervivencia del sector.