La fiscalidad trasciende su función meramente recaudatoria para convertirse en una palanca estratégica capaz de orientar el modelo económico, catalizar la innovación tecnológica y acompañar la transición energética. Esta fue una de las ideas centrales expuestas por el viceconsejero de Hacienda del Gobierno Vasco durante la jornada “La fiscalidad como herramienta de innovación tecnológica y transición energética”, celebrada hoy en el B Accelerator Tower de Bilbao.
Ante una audiencia compuesta por representantes del ámbito empresarial, institucional y financiero, el viceconsejero puso en valor el Concierto Económico como un modelo singular de autogobierno fiscal. Este dota a Euskadi de una capacidad de decisión en materia tributaria equiparable a la de cualquier Estado. En un escenario europeo caracterizado por la centralización de la política monetaria y las restricciones fiscales, esta autonomía se erige, según sus palabras, como el principal instrumento de política económica disponible para el país.
Durante su intervención, resaltó que el Concierto Económico permite diseñar una política fiscal adaptada a las prioridades específicas de Euskadi y mantener unas Haciendas Forales cercanas, transparentes y estables. Estas aportan seguridad jurídica y representan un factor diferencial de competitividad en el contexto internacional. La estabilidad normativa y la confianza institucional son, en la actualidad, activos económicos de primer orden.
“"Utilizar plenamente nuestra capacidad fiscal no es solo una cuestión de autogobierno. Es una apuesta por más bienestar, más empleo de calidad y más prosperidad para Euskadi."
En este marco, el viceconsejero repasó la evolución de la fiscalidad foral en las últimas décadas, enfatizando su constante orientación hacia el fomento de la actividad económica, la innovación, el empleo de calidad y la cohesión social. Las reformas fiscales de 2014 y 2018, junto con la revisión fiscal de 2025, han consolidado un modelo que apuesta por la competitividad empresarial, la transición verde, el emprendimiento y el mecenazgo cultural y social.
Uno de los ejes centrales de la intervención fue la interconexión entre fiscalidad, industria y prosperidad. En este sentido, el viceconsejero enmarcó la política fiscal dentro del Plan de Industria – Euskadi 2030, presentado en 2025. Este plan parte de una convicción compartida: la industria es el pasado, el presente y el futuro del país. “Más industria, mejor industria y menos emisiones” no es solo un eslogan, sino una estrategia para generar empleo estable y de alta calidad para las próximas generaciones.




