El gran apagón se detectó inicialmente en los sistemas de monitorización eléctrica de EITB, indicando que no se trataba de un fallo aislado. Las alarmas aparecieron simultáneamente en varias acometidas, lo que señalaba una situación excepcional.
“"Cuando vimos que todas las sedes estaban con corte de suministro, se nos levantaron todas las alarmas."
Los sistemas de alimentación ininterrumpida (SAI) absorbieron el impacto inicial, y los grupos electrógenos se activaron para sostener los servicios esenciales. Este diseño permitió que la radio continuara emitiendo y que la televisión llegara a la mayoría de la población. La prioridad fue asegurar la continuidad del servicio público y la capacidad informativa.
Las radios de EITB mantuvieron su emisión gracias a la infraestructura propia y al apoyo de Itelazpi, la sociedad pública que gestiona la red de telecomunicaciones del Gobierno Vasco. En televisión, la señal se mantuvo a través de 126 centros de difusión, cubriendo aproximadamente al 90% de la población. La sede de Gasteiz, con Radio Vitoria, también resistió el corte inicial gracias a sus baterías SAI.
Una vez garantizado el funcionamiento de los sistemas productivos y la difusión, la principal preocupación fue la autonomía de los grupos electrógenos. Bilbao disponía de suministro para 24-48 horas, mientras que Donostia tenía una autonomía de dos o tres días. Las conexiones móviles se vieron afectadas, lo que llevó a EITB a utilizar vehículos autónomos, sistemas satelitales y redes propias para mantener la conexión con los puntos informativos.
Tras esta experiencia, la entidad ha reforzado su capacidad. Se ha incrementado el acopio local de gasóleo, lo que permite una autonomía de entre una semana y diez días. También se han mejorado los protocolos internos, las salas de crisis y la capacidad satelital. La nueva sede en construcción en Gasteiz incluirá una infraestructura más potente con espacio para un grupo electrógeno, lo que mejorará la solvencia ante futuras situaciones similares.




