Los datos más recientes del Instituto Galego de Estatística (IGE) confirman la revitalización del sector de la construcción en Miño. Tras un periodo de escasa actividad y con el recuerdo de las estructuras inacabadas de Costa Miño Golf, el ayuntamiento costero vuelve a liderar la emisión de permisos. Durante el último año, el Ayuntamiento de Miño concedió 36 licencias, superando las 26 autorizaciones otorgadas en Betanzos, la capital de la comarca.
Este impulso urbanístico es evidente con la presencia de grúas en la macrourbanización impulsada por Fadesa, que ahora se orienta hacia el mercado inmobiliario de lujo con nuevas promociones de chalets cuyo precio ronda los 900.000 euros. La recuperación también ha permitido finalizar edificaciones en el centro urbano que estaban paralizadas desde 2008, como las ubicadas en las calles A Carreira y A Barrosa, o la de la calle Pardiñeira, que llevaba quince años sin terminar.
La calle Extremeiro, cercana a la Praia Grande, es otro punto de fuerte reactivación, atrayendo el interés de inversores con varias promociones en marcha, incluida una ya vendida de la empresa Anjoca. Además, una promotora ha adquirido los esqueletos urbanísticos de Bañobre, que fueron escenario de un filme sobre la burbuja inmobiliaria, y está tramitando los permisos para su finalización.
En el resto de la comarca, Oza-Cesuras experimentó un notable crecimiento, duplicando el número de autorizaciones con 17 permisos en 2025, mientras que Betanzos mantuvo sus niveles. Por el contrario, Irixoa no tramitó ninguna licencia, y Aranga, Coirós y Vilasantar concedieron una única autorización cada uno.




