El nombre de la bodega Pazo Cilleiro se inspira en la figura del monje encargado de las labores de la bodega en los monasterios, una tradición vitivinícola que se remonta a más de diez siglos en la zona, vinculada a la llegada de monjes de Cluny y a la construcción del monasterio de Armenteira.
El modelo de negocio de la bodega se basa en la colaboración con más de 250 viticultores independientes, controlando unas 80 hectáreas de viñedo repartidas en numerosas pequeñas parcelas, lo que refleja el minifundismo característico del Val do Salnés.
Esta diversidad de parcelas, cada una aportando matices únicos de suelo, orientación y microclima, permite a Pazo Cilleiro armonizar las uvas para conseguir vinos equilibrados y con identidad propia.
La bodega ofrece tres expresiones distintas del Albariño: Pazo Cilleiro Albariño (fresco y atlántico, de viñedos de 20-25 años), Pazo Cilleiro Sobre Lías (más gastronómico y complejo) y Cincuentenario (elaborado con uvas de viñedos de más de 50 años, con crianza en barricas de roble).
La experiencia de la bodega con la crianza sobre lías y en diferentes depósitos, como acero inoxidable y barricas de roble usadas, busca potenciar la complejidad y el volumen del Albariño sin ocultar su carácter originario.
Aunque la bodega tiene capacidad para una mayor producción, Pazo Cilleiro mantiene la prudencia, prefiriendo consolidar sus tres expresiones actuales y profundizar en las posibilidades del Val do Salnés antes de lanzar nuevos proyectos.
El vino Cincuentenario, de cepas de más de 50 años, aporta concentración y complejidad al Albariño, con una crianza de seis meses en barricas de 500 litros.
La medalla de plata en la XXXVII Cata Concurso Rías Baixas Albariño, celebrada en Cambados, supone un reconocimiento a la dirección correcta del trabajo realizado en la zona de origen.
Pazo Cilleiro acumula reconocimientos nacionales e internacionales, incluyendo medallas en Decanter World Wine Awards, Bacchus y Mundus Vini, además de menciones de James Suckling y Wine Enthusiast.
La incorporación a Muriel Wines en 2015 permitió proyectar el Albariño de Rías Baixas internacionalmente, con una exportación del 85% de la producción a unos 50 países, consolidando la D.O. como referencia de grandes vinos blancos atlánticos.
El futuro del Albariño se ve positivo por su frescura, acidez y capacidad gastronómica, pero el reto es mantener la identidad de Rías Baixas sin caer en la homogeneización, preservando el paisaje y la tradición viticultora.




