Los datos del primer trimestre del año revelan una tendencia clara en el sector bancario: el crédito al consumo ha subido con mucha más fuerza que la financiación inmobiliaria. Entidades como el Banc Sabadell han visto cómo el crédito hipotecario vivo aumentaba un 4%, mientras que el crédito activo al consumo se incrementaba un 14% respecto al cierre de 2025. Sin embargo, la nueva concesión hipotecaria retrocedió un 26% interanual hasta marzo.
Esta dinámica se repite en otros grandes bancos. CaixaBank registró un crecimiento del 12,4% en la cartera de consumo, frente a un 6,7% en los préstamos para la vivienda. De manera similar, el BBVA experimentó un aumento hipotecario del 1,5%, mientras que su crédito al consumo creció un 4,2%.
“"Es normal que haya más demanda de crédito al consumo, porque el empleo crece; mientras que el estado del mercado de la vivienda limita el acceso a las hipotecas."
La financiación al consumo se caracteriza por cuotas más exigentes, con un promedio de interés alrededor del 7%, según el estudio crediticio del Banco de España. En contraste, los préstamos para la compra de vivienda se concedieron con un interés promedio del 2,88% entre enero y marzo, en línea con el euríbor al alza. Esta diferencia de rentabilidad, junto con un mercado laboral en crecimiento, hace que el crédito al consumo sea más atractivo para las entidades.
La buena salud de las cuentas de crédito de la banca, con una ratio agregada de préstamos dudosos de las seis entidades del Íbex hundida hasta el 2,1%, permite a las entidades asumir más riesgo. Esta situación abre la puerta a segmentos de mercado menos seguros pero más rentables. Los analistas sugieren que la banca podría aprovechar esta flexibilidad para ofrecer productos con mejores intereses, aunque la transición será gradual.




