La falta de suministro suficiente se ha convertido en un obstáculo para la expansión de las empresas locales. En Sant Quintí de Mediona, uno de los puntos más afectados, una compañía ha tenido que paralizar un proyecto de ampliación que preveía la creación de tres nuevas líneas de producción debido a las restricciones energéticas actuales.
La solución planteada consiste en la instalación de una nueva línea eléctrica que conectaría la subestación de Capellades con el polígono industrial de Sant Quintí de Mediona. Aunque el coste de la obra se estima en 7 millones de euros, el conflicto se complica porque la inversión, que debería asumir la empresa interesada, beneficiaría también a terceros, un hecho que desincentiva la ejecución del proyecto.
Ante esta situación, los representantes municipales han solicitado una reunión con el Departament d'Empresa i Treball de la Generalitat de Catalunya, prevista para el mes de septiembre. El objetivo es encontrar una salida a una problemática que, según los consistorios, arrastra carencias desde la legislatura anterior y que requiere una respuesta institucional firme.




