Bruselas analiza la fiscalidad de la riqueza ante la creciente desigualdad
Un informe de la Comisión Europea, con la colaboración del Instituto de Economía de Barcelona, explora cómo los impuestos pueden combatir la concentración de patrimonio.
Por Jordi Serra Martínez
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Imagen genérica de la concentración de riqueza, con una pila grande de monedas junto a muchas pequeñas.
La Comisión Europea ha publicado un informe que analiza la fiscalidad de la riqueza en la Unión Europea, poniendo de manifiesto la creciente concentración de patrimonio en las capas más pudientes de la población y la necesidad de reexaminar el papel de los impuestos para abordar esta desigualdad.
Durante las últimas tres décadas, la riqueza privada en la UE ha experimentado un aumento significativo, concentrándose cada vez más en las familias con mayor patrimonio. Esta tendencia ha tenido un impacto notable en el conjunto de los ciudadanos europeos. Por ejemplo, en el año 1995, la mitad más pobre de la población de la UE poseía solo un 4% de la riqueza total, una cifra que cayó hasta el 3% en 2023. En contraste, el 10% más rico pasó de controlar el 57% al 60% de la riqueza en el mismo período.
El informe, titulado Wealth Taxation, Including Net Wealth, Capital and Exit Taxes, fue publicado en marzo por la Dirección General de Fiscalidad y Unión Aduanera de la Comisión Europea. Ha sido elaborado por un consorcio de centros de investigación económica y consultorías, incluyendo el Instituto de Economía de Barcelona (IEB) de la Universidad de Barcelona (UB). Este documento es el primero de dos volúmenes sobre fiscalidad en la UE y servirá de guía para las futuras políticas fiscales de Bruselas.
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"Primero teníamos millonarios, después multimillonarios y ahora ya hablamos de ultramillonarios."
El director del IEB y uno de los investigadores de la UB que colaboró en el estudio, señaló que la concentración de riqueza ha evolucionado de millonarios a ultramillonarios. Los investigadores del IEB se centraron especialmente en el impuesto de patrimonio en España, el único estado de la UE que aún lo mantiene, aunque Noruega y Suiza también lo tienen fuera del bloque comunitario.
Este impuesto ha sido objeto de controversia y ha sido abolido en varios países por motivos técnicos, ya que se consideraba que no era eficiente y recaudaba poco. Sin embargo, ha reaparecido en los debates técnicos y políticos, impulsado por economistas especializados en la desigualdad. La principal dificultad de este impuesto radica en la necesidad de evaluar anualmente el valor exacto del patrimonio de los contribuyentes, una tarea compleja en el caso de inmuebles o acciones de empresas no cotizadas.
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"Los impuestos sobre la riqueza pueden jugar un papel más grande para abordar la alta y creciente desigualdad patrimonial en la UE."
El documento de Bruselas sugiere que los impuestos sobre la riqueza podrían tener un papel más relevante para hacer frente a la creciente desigualdad patrimonial en la UE. Dada la escala y la concentración de la riqueza privada, las transferencias por herencia y la gran dependencia de la fiscalidad sobre el trabajo, se plantea la necesidad de reexaminar y, si procede, fortalecer la contribución de los impuestos sobre la riqueza para financiar los estados del bienestar europeos.
El estudio cuestiona los argumentos que se han utilizado en los últimos años para no gravar los grandes patrimonios, como la idea de que un aumento de la presión fiscal a los más ricos reduce la inversión empresarial y la contratación. Aunque admite que impuestos como el de patrimonio, sucesiones o sobre las rentas del capital pueden, en principio, afectar el ahorro, la inversión y el emprendimiento, la evidencia empírica sugiere que estos efectos negativos son generalmente modestos. Un diseño adecuado de los impuestos puede incluso favorecer un uso más productivo de los activos.
El diseño de los impuestos es crucial para alcanzar los objetivos de recaudación y redistribución. El estudio destaca que los beneficios de los impuestos sobre la riqueza dependen en gran medida de su interacción con otros elementos del sistema impositivo. Como regla general, una tributación generalizada de los retornos del capital mediante impuestos eficaces sobre los rendimientos y las plusvalías, combinada con un impuesto de sucesiones y donaciones robusto, podría ser la base de la fiscalidad sobre la riqueza.
Finalmente, el documento pide que cualquier iniciativa para reforzar la fiscalidad sobre la riqueza vaya acompañada de una comunicación transparente sobre los afectados, el uso de los ingresos y las medidas incluidas en una estrategia más amplia para la justicia fiscal.