El evento, organizado por Mobile World Capital Barcelona en colaboración con el Gobierno de España, ha congregado en la Llotja de Mar a destacadas figuras del pensamiento tecnológico global. Este congreso subraya la posición de Barcelona como núcleo de discusión sobre el impacto social y político de la tecnología, más allá de su papel como capital del Mobile World Congress.
Durante la primera jornada, el encuentro ha destacado por la participación mayoritariamente femenina de académicas, juristas, tecnólogas y analistas. Entre las ponentes se han encontrado figuras influyentes como una exanalista de la CIA y asesora de Joe Biden, una catedrática de Derecho experta en regulación, una filósofa y una ingeniera conocida por destapar abusos en una gran plataforma social.
Los debates han abordado temas cruciales como la geopolítica tecnológica, la gestión de datos, las implicaciones laborales y sociopolíticas de la inteligencia artificial, y la "mierdificación" de internet. Uno de los ejes centrales ha sido la necesidad de proteger a los menores en el entorno digital, con administraciones públicas adoptando medidas para limitar su acceso a las redes sociales.
“"Basta ya de aplicaciones que nos tienen enganchados maximizando su beneficio y minimizando nuestro bienestar."
El evento ha servido también para presentar un estudio que revela una preocupación social creciente por el impacto de las redes sociales en los jóvenes. El 95% de los ciudadanos considera que los menores están desprotegidos en internet, y el 71% defiende la identificación obligatoria para participar en la red. El Gobierno de España ha anunciado medidas para limitar el acceso a menores de 15 años y obligar a las plataformas a verificar la edad de los usuarios.
Muchas de las discusiones han puesto énfasis en el papel que la Unión Europea puede jugar en el panorama tecnológico global. Se ha sugerido que una mayor unión económica entre los 27 estados miembros podría fomentar la aparición de grandes empresas capaces de competir con el dominio de Estados Unidos y China. También se ha planteado la creación de redes sociales éticas europeas como alternativa al ecosistema digital actual.




