El conflicto en Oriente Medio ha provocado una notable escalada en los precios de los combustibles, afectando significativamente el bolsillo de los consumidores en Canarias. Actualmente, repostar un vehículo en las islas supone un desembolso considerable, con precios que se encuentran en su máximo anual y se acercan a los máximos históricos.
El gasóleo A alcanzó su máximo anual el pasado 22 de septiembre, situándose en 1,674 euros por litro, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Si bien la CNMC ofrece datos regionales sin diferenciar por islas, el Instituto Nacional de Estadística (INE) sí proporciona cifras semanales a nivel insular. Los datos más recientes, correspondientes a la semana del 7 al 13 de septiembre, revelan que La Gomera registró un precio medio de 1,842 euros el litro, seguido de El Hierro con 1,831 euros y La Palma con 1,780 euros, siendo estas las islas con los combustibles más caros.
La situación para los conductores de gasolina 95 no es diferente. El 22 de septiembre, este combustible alcanzó los 1,533 euros el litro en Canarias, según la CNMC. Aunque esta cifra no es el máximo histórico absoluto, que se registró entre el 27 de junio y el 3 de julio de 2022 (1,632 euros el litro) durante la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania, los precios actuales en islas como La Gomera (1,684 euros), El Hierro (1,664 euros) y La Palma (1,657 euros) reflejan una fuerte tendencia al alza.
El diésel renovable también se acerca a su máximo anual, rozando los 1,781 euros el litro, cifra que coincide con el máximo registrado en abril. Estos datos subrayan la presión que los carburantes ejercen sobre la economía de los canarios, contribuyendo además al aumento de la inflación general debido a la dependencia del transporte en el archipiélago. En agosto, el IPC reflejó un incremento de casi el 20% en los precios de los combustibles respecto al año anterior.
La tensión geopolítica en Oriente Medio, con el precio del barril de Brent rondando los 100 euros esta semana tras nuevos ataques y bloqueos en el estrecho de Ormuz, además del conflicto en Yemen y su impacto en la exportación saudí, no augura un enfriamiento de la situación en el corto plazo.




