Extranjeros no residentes poseen 52.463 viviendas en Canarias

Estas propiedades representan casi el 5% del parque inmobiliario del archipiélago, generando debate sobre su impacto en los precios y la economía local.

Vista aérea de la costa de una isla volcánica en Canarias, con casas blancas dispersas y el océano azul.
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Vista aérea de la costa de una isla volcánica en Canarias, con casas blancas dispersas y el océano azul.

Unas 52.463 viviendas en Canarias pertenecen a extranjeros no residentes, lo que representa casi el 5% del total del parque inmobiliario de las Islas.

Los extranjeros no residentes son propietarios de 52.463 casas en el Archipiélago, una cifra que supone cerca del 5% del total de viviendas disponibles en las Islas. Esta situación, aunque no es nueva, ha generado un debate reciente sobre sus efectos. Por un lado, la adquisición de propiedades por parte de personas que no residen permanentemente en Canarias se señala como un factor que contribuye al encarecimiento de los inmuebles. Por otro lado, estas inversiones foráneas dinamizan la economía, impulsan los sectores de la construcción y el inmobiliario, y atraen a visitantes que suelen prolongar sus estancias.
Según el último Informe Anual del Banco de España, más del 8% del parque inmobiliario canario no se utiliza como residencia habitual. De las 90.800 viviendas que no son de uso todo el año, tras restar las 38.337 destinadas a uso turístico según el Istac, se concluye que las 52.463 restantes pertenecen a dueños nacidos fuera de España que no residen de forma permanente en las Islas.
Existe preocupación ante la posibilidad de que la apertura continua del mercado inmobiliario a compradores extranjeros agrave la emergencia habitacional que enfrenta la población local. Intentos previos de limitar la compra por parte de ciudadanos comunitarios han resultado complicados, ya que podrían contravenir los derechos de la Unión Europea.
El Gobierno canario está trabajando para obtener una excepción que permita desincentivar o limitar la adquisición de viviendas por parte de no residentes, amparándose en la condición de Región Ultraperiférica (RUP) de las Islas.
La demanda extranjera tiene un impacto significativo en el mercado inmobiliario canario, especialmente para segundas residencias. A pesar de una disminución en el ritmo de transacciones el año pasado, los compradores internacionales representaron el 35,17% de las viviendas vendidas en Canarias, consolidándose como un motor clave del sector.
La demanda foránea tiende a elevar los precios. En un mercado con oferta limitada, la demanda de residentes se suma a la de inversores internacionales. Aunque los tipos de propiedad buscados pueden variar, esta presión tensiona aún más el parque de viviendas. La mayor capacidad adquisitiva de muchos compradores internacionales permite ofrecer precios superiores a los que la mayoría de familias canarias pueden afrontar, y la expectativa de demanda internacional también influye en el alza de precios, incluso en propiedades de categoría intermedia.
No obstante, el encarecimiento de la vivienda en Canarias no se atribuye únicamente a los compradores extranjeros. La reducción de la inversión pública en vivienda asequible desde la crisis financiera, junto con la parálisis constructiva, la escasez de suelo y los sobrecostes recientes, han contribuido a la compleja situación actual del mercado inmobiliario en el Archipiélago.