La singularidad de la economía insular de Canarias genera diversas paradojas. A pesar de un crecimiento sostenido del empleo desde la década de los cincuenta, la región mantiene altas tasas de desempleo, lejos del pleno empleo desde principios de los setenta. Este fenómeno se explica por el considerable aumento de la población activa, que apenas se reduce en recesiones, pero crece rápidamente en expansiones económicas.
Un aspecto curioso es que la productividad aparente del factor trabajo en Canarias tiende a aumentar en fases de bajo crecimiento económico y a disminuir durante los periodos de expansión. Es crucial no confundir hechos dispares, como el absentismo y la productividad, al analizar estos datos.
No parece lógico que, en una región con altas tasas de paro, oferta laboral creciente, elevados niveles de rotación y salarios bajos, los trabajadores presenten una alta tendencia a ausentarse del trabajo.
Las cifras recientes sobre absentismo laboral en el archipiélago resultan desconcertantes. En un contexto de desempleo elevado, creciente oferta de trabajo, alta rotación y salarios modestos, la supuesta alta tendencia de los trabajadores a ausentarse del puesto de trabajo no concuerda con las expectativas lógicas. Sin embargo, la evidencia estadística disponible no logra esclarecer estas dudas.
Las principales fuentes de información, como la Encuesta de Población Activa (EPA) del INE, no publican datos sobre los motivos de ausencia laboral por razones de confidencialidad. De igual forma, la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL), también del INE, utilizada en informes de entidades como Randstad y la Mutua de Accidentes de Canarias, presenta limitaciones al excluir sectores clave como la agricultura, la administración pública y las actividades del hogar.
Además, algunos informes no detallan la información estadística que sustenta el cálculo de la tasa de absentismo, lo que impide su verificación. La definición de absentismo como el porcentaje de horas perdidas por ausencias no retribuidas respecto a las horas efectivas de trabajo, aunque aproximable con datos de la ETCL, no siempre coincide exactamente con los cálculos publicados.
Un indicador alternativo, que calcula las horas no pagadas en función de las horas efectivas más las horas no trabajadas, sitúa a Canarias muy por debajo de la media nacional, contradiciendo los resultados de los informes mencionados. Las horas no trabajadas incluyen tanto las remuneradas (vacaciones, bajas por incapacidad temporal) como las no remuneradas (conflictividad laboral, absentismo, guarda legal), lo que permite construir un índice relevante, aunque no estrictamente de absentismo.
En el último trimestre de 2025, Asturias, seguida de Canarias y Galicia, presentó el nivel relativo más alto de horas no trabajadas por trabajador y mes. La evolución de este índice en Canarias muestra estabilidad desde 2008 hasta la pandemia, con picos anuales en el tercer trimestre, y una alteración post-pandemia, seguida de una nueva estabilidad en niveles superiores a los de 2020.
La situación de las bajas por Incapacidad Laboral Transitoria (ILT) es diferente, con Canarias registrando un índice muy alto en enero, solo superado por Galicia, especialmente por contingencias comunes. Las causas de este fenómeno podrían residir en el sistema sanitario, la organización del trabajo, la edad de la población ocupada y los bajos salarios.
El absentismo, entendido como la ausencia del trabajo por diversos motivos, está estrechamente ligado a la motivación y al entorno laboral. Se recomienda fomentar un buen clima de trabajo, motivar a los empleados, facilitar la conciliación y horarios flexibles, y ofrecer formación adecuada. La rentabilidad empresarial en Canarias es ligeramente superior a la media nacional, según el Observatorio del Banco de España y el Colegio Oficial de Registradores de España, lo que sugiere que los costes laborales, junto con el sistema fiscal y otras ayudas, han compensado las vulnerabilidades económicas de las islas.
Es fundamental evitar el equívoco conceptual de mezclar la Incapacidad Laboral Transitoria (ILT) con el absentismo, un error presente en el planteamiento inicial de algunos informes. En cuanto a los costes laborales, la experiencia española en concertación social indica la importancia de no trasladar la inflación pasada a futuros incrementos salariales, pero tampoco reducir los salarios reales en momentos de bajo crecimiento, ya que son parte de la demanda agregada.
Este es un momento para fomentar un ambiente propicio para la concertación social, evitando debatir cuestiones sin respaldo estadístico o agitar tensiones innecesarias.




