Adolfo Utor, presidente de Baleària, ha visitado Canarias para supervisar la reorganización de la nueva sociedad Baleària Canarias, creada tras la adquisición de Armas-Trasmediterránea. La nueva entidad, en la que empresarios canarios participan con un 30% del capital, afronta un primer año de "difícil trabajo" para reflotar la compañía y competir en igualdad de condiciones con Fred Olsen, que ha ganado cuota de mercado.
Utor describe la situación heredada de Armas como una estrategia de reducción de costes por parte de fondos de inversión, que llevó a la venta de activos y al abandono de aspectos clave como la renovación de flota, el mantenimiento y la atención al cliente. "Llegamos nosotros y ahora todo esto está por hacer", afirmó, anunciando una inversión prevista de 45 millones de euros en los barcos existentes, además de nuevas incorporaciones.
Esta operación, según Utor, supone para Baleària un "ganar en tamaño" y consolidar tráficos en todas las islas, convirtiéndose en una "compañía nacional que da servicio a todo el territorio". Se prevé una facturación superior a los 1.000 millones de euros, 4.500 trabajadores y 50 barcos, lo que permitirá competir con grandes operadores europeos como MSC (a través de GNV) y Grimaldi.
El presidente de Baleària apela a la "paciencia y comprensión" de los canarios, reconociendo que la reorganización y las mejoras requieren tiempo y que es "imposible que al principio no haya fallos". Destaca el esfuerzo del equipo y la contratación de personal local, con el objetivo de "recuperar el orgullo de pertenencia" entre los trabajadores.
En cuanto a la flota, Baleària ha reforzado rutas y servicios, incorporando el nuevo buque sostenible 'Mercedes Pinto'. Utor señala la incongruencia de invertir en tecnologías menos contaminantes sin incentivos fiscales en Canarias, lo que dificulta la ecuación de sostenibilidad y competitividad.
Respecto a la marca Armas, se decidió cambiarla debido a su deterioro. "Los propios trabajadores nos lo pidieron", aseguró Utor, quien defiende que Baleària se caracteriza por su enfoque en el cliente y la inversión en innovación y sostenibilidad.
Utor también abordó las críticas sobre la bandera extranjera de algunos buques, explicando que es una necesidad para encontrar tripulación ante la escasez de personal cualificado y que los derechos laborales se mantienen. "No hemos cambiado ninguna bandera y no abaratamos nada", afirmó, calificando algunas críticas en redes sociales como "mala praxis" y "dirigidas".
Finalmente, Utor desvincula la operación de influencias políticas, calificándola de "relación mercantil" y un "esfuerzo muy elevado" para reflotar una compañía "en retroceso". El objetivo principal es mejorar los servicios marítimos y contribuir al desarrollo de las Islas Canarias desde la rentabilidad.




