La Autoridad Portuaria de Las Palmas (APLP) ha dado luz verde esta semana al traspaso de una parcela en el muelle Reina Sofía, que pasará de Hamilton a Astican. Esta concesión, destinada a la reparación de buques perforadores y plataformas, es un sector clave donde Astican compite con otras empresas como Zamakona e Hidramar.
La operación, que se había pospuesto el mes anterior debido a una objeción de Hidramar sobre una supuesta posición de dominio en el mercado, fue finalmente aprobada en el consejo de administración. Tras solicitar un informe técnico, la APLP concluye que la transacción no infringe la normativa de competencia ni compromete el equilibrio del mercado de reparación naval en el recinto.
El acuerdo implica que Astican asuma la concesión de 8.076 metros cuadrados en el muelle Reina Sofía. Este espacio, otorgado inicialmente en febrero de 2019 para reparaciones navales y como terminal polivalente, mantendrá su vigencia hasta diciembre de 2047.
“"En el espacio del Reina Sofía no existe ningún operador que acapare una posición de dominio."
El informe técnico refuta la principal argumentación de Hidramar, certificando la ausencia de un operador con dominio en el espacio del Reina Sofía. La facturación en esta área estratégica se distribuye principalmente entre Zamakona y Astican, con Hidramar en una posición inferior. Ninguno de los astilleros alcanza la mayoría de la cuota de mercado, un factor crucial para descartar una posición dominante.
La resolución también destaca la imposibilidad de influir unilateralmente en los precios. La presencia de tres astilleros de primer nivel y una extensa red de talleres auxiliares garantizan la libre competencia en la zona, obligando a las empresas a competir abiertamente y permitiendo a los armadores elegir la oferta más conveniente.
Adicionalmente, en el Reina Sofía hay 200 metros de atraque libre, no concesionado de forma exclusiva, lo que permite a cualquier operador prestar servicios si cumple las condiciones de la APLP.
Paralelamente, Hidramar ha impulsado la creación de una nueva patronal en Tenerife y un sindicato promovido por sus propios empleados. Estas iniciativas han generado quejas contra las Autoridades Portuarias, estibadores y empresas como Astican o Boluda, provocando malestar en la Federación de Empresas Portuarias de Canarias (Fedeport).
A pesar de estas acciones, el Puerto ha mantenido un criterio estrictamente técnico para validar el traspaso de la terminal de Hamilton y permitir el movimiento estratégico de Astican.




