La compañía húngara ha identificado a Málaga, junto con el resto de España, Grecia e Italia, como uno de los destinos preferentes para los viajeros europeos que buscan opciones más seguras para la temporada estival. Esta reorientación estratégica se produce tras la paralización de sus vuelos a Israel, inicialmente hasta el 5 de mayo, con la expectativa de una posible extensión.
Para el año 2026, Wizz Air prevé un incremento de sus rutas desde Málaga, pasando de 15 a 17, y ofreciendo conexiones directas a nueve países. La ciudad se posiciona así entre los principales destinos de la aerolínea en España, solo superada por Barcelona y por delante de Madrid y Valencia.
Entre las novedades destacadas se encuentra el aumento de la frecuencia de vuelos entre Málaga y Budapest, que pasará de cuatro o cinco semanales a un vuelo diario. Además, se incorporarán dos nuevas rutas directas: a Venecia, con vuelos los jueves y domingos a partir del 14 de septiembre, y a Turín, con conexiones los martes, jueves, sábados y domingos desde el 25 de octubre, ambas con billetes por menos de 30 euros.
“"El objetivo es crecer, añadir vuelos, ayudar al turismo y bajar el paro."
En cuanto al impacto del conflicto en Oriente Medio, la dirección de comunicación de la aerolínea ha señalado que solo el 6% de su capacidad global se veía afectada, porcentaje que se ha reducido a la mitad, concentrándose ahora el 96% de su operativa en Europa. Para 2026, la compañía proyecta un crecimiento del 34% en su capacidad, con 45.000 vuelos programados y una previsión de 13 millones de pasajeros.
Específicamente para Málaga, Wizz Air ha aumentado su capacidad en un 25%, esperando alcanzar 1,8 millones de pasajeros, frente a los 1,4 millones registrados en 2025. Respecto a la disponibilidad de queroseno, la compañía asegura que el conflicto no ha afectado el suministro, aunque anticipa un aumento en los precios de los billetes debido a la elevada demanda.




