Artesanía Florencia, un comercio con una clientela notable que incluye a la infanta Cristina, cerrará su tienda física en la calle Santa Lucía tras 17 años de actividad. El negocio, conocido por sus bordados y complementos, se traslada a un nuevo local en Armengual de la Mota, buscando adaptarse a los desafíos del comercio online y las grandes plataformas.
Los actuales dueños atribuyen la decisión a la dificultad de competir con empresas internacionales de bajo coste como Shein. A pesar del cierre presencial en su ubicación actual, el negocio continuará operando a través de su página web, ofreciendo descuentos de hasta el 70% en sus productos.
La jubilación de Vicente Cano, responsable del diseño e hijo del fundador en 1952, ha sido un factor clave en este cambio generacional. La empresa, con más de siete décadas de tradición en el bordado artesanal, ha vestido a figuras relevantes y ha creado piezas únicas, como una reproducción inspirada en la Alhambra o un manto para la Virgen del Rocío.
Entre sus encargos recientes destaca un velo de novia de 4,5 metros para una clienta de Arabia Saudí, un trabajo que generó gran satisfacción y que llevó a la invitación a la boda en Asia.
El elevado coste del alquiler, las restricciones de acceso y la falta de aparcamiento en el centro de Málaga también han influido en la decisión. Los responsables lamentan la transformación del centro, que consideran cada vez menos espacio para las tiendas tradicionales.
El nuevo local, que contará con unos 150 metros cuadrados frente a los 60 actuales, permitirá ampliar la superficie, incorporar probadores y renovar el concepto del negocio, poniendo en valor el trabajo artesanal. La previsión es que la nueva tienda abra sus puertas a finales de junio, bajo la dirección de Lucía Cano, quien planea mantener las piezas tradicionales e incorporar una nueva línea de vestidos de novia e invitada.




