El mercado inmobiliario en Valencia ha experimentado un notable enfriamiento desde el pasado verano, intensificándose especialmente en la ciudad. El motivo principal es que los precios de las viviendas acumulan dos años y medio de subidas a doble dígito, haciendo que los compradores ya no puedan asumir la compra. Así lo revela un informe del primer trimestre del año del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API) de Valencia.
Una parte de los compradores opta por buscar en el área metropolitana o poblaciones más alejadas, mientras que otros han desistido por la negativa de los bancos a conceder hipotecas. Según Luis Fabra, director de la cátedra en Mercado Inmobiliario de la Universidad de Zaragoza y autor del análisis, la situación en Valencia ciudad es peor que en otras zonas. "Es mucho peor en Valencia porque el mercado es sensible al precio. Si los salarios suben al 3% y los precios al 13%, la gente o se endeuda más o se va al área metropolitana", explica.
Fabra apunta que las ventas en el Cap i Casal han caído un 16% en el primer trimestre respecto al año anterior, y un 7% en los últimos doce meses. "El mayor enemigo (de las ventas) es el precio", afirma, señalando que las subidas sostenidas del 10% durante más de dos años no son sostenibles. "Valencia no es Andorra ni Baleares", subraya, y recuerda que los vendedores tardan entre tres y cinco trimestres en reaccionar a las bajadas.
La diferencia entre los precios publicados en portales como Idealista y los precios reales de cierre es significativa. Vicente Díez, portavoz y vicepresidente del Colegio de API de Valencia, indica que en la ciudad el precio medio publicado es de 3.339 euros el metro cuadrado, mientras que el precio real de venta se sitúa en 2.774 euros, una rebaja del 16,9%. Para una vivienda de noventa metros cuadrados, esto supone un ajuste de 50.850 euros.
En el conjunto de los municipios valencianos, excluyendo el Cap i Casal, el precio medio de oferta es de 2.033 euros el metro cuadrado y el de cierre es de 1.716 euros, con una bajada de 28.500 euros para un piso de noventa metros. Díez destaca que los pisos no se venden por el sobreprecio, la retirada de inversores y la disminución de la demanda extranjera. La demanda está contenida por el precio y la dificultad de acceso a la financiación.




