La búsqueda de una ubicación definitiva para la planta fotovoltaica que suministrará energía a la desaladora de Torrevieja continúa abierta. Tras el rechazo vecinal que obligó al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) a descartar el proyecto inicialmente previsto en San Miguel de Salinas, Asaja Alicante advierte de que la nueva propuesta mantiene el mismo problema de fondo: la ocupación de algunos de los mejores suelos agrícolas de la provincia. Así lo trasladaron la semana pasada en una reunión mantenida con el Ministerio.
El presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu, explica que el Ministerio trabaja ahora en un proyecto dividido en ocho sectores o "islas", concentrado en la misma zona y distribuido administrativamente entre cuatro municipios. Esa propuesta se someterá a información pública una vez finalice el verano.
No obstante, la organización agraria considera que el nuevo diseño sigue emplazando la infraestructura sobre terrenos de elevada calidad agronómica, tanto por las características del suelo como por las condiciones climáticas y su capacidad productiva. "Esos suelos hay que protegerlos por su valor", sostiene Andreu, quien insiste en que la transición energética no debe realizarse a costa de perder tierras especialmente aptas para la agricultura.
Frente a esa alternativa, Asaja asegura haber trasladado al MITECO una propuesta distinta basada en terrenos de escaso valor agronómico, actualmente abandonados, con un único lindero y un impacto ambiental reducido. Una ubicación que, según la organización, también resultaría viable desde el punto de vista técnico para desarrollar la planta.
Esa opción, sin embargo, se ha encontrado con un nuevo obstáculo. De acuerdo con Andreu, los terrenos planteados por Asaja han quedado incluidos dentro de la zona de amortiguación de impactos prevista en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) del futuro Parque Natural de Sierra Escalona, recientemente aprobado por la Generalitat. Aunque no forman parte del espacio protegido, el documento prohíbe en esa franja perimetral la implantación de plantas fotovoltaicas.
El presidente de Asaja explica que la organización ya ha trasladado esta situación a la Confederación Hidrográfica del Segura y mantiene conversaciones con las distintas administraciones para encontrar una salida. "El tema está muy complicado, pero encontraremos una solución de consenso", afirma.
La planta fotovoltaica está llamada a convertirse en una infraestructura estratégica para el funcionamiento de la desaladora de Torrevieja, una instalación clave para garantizar el abastecimiento de agua tanto para el consumo urbano como para los regadíos de la comarca. El proyecto ya sufrió un primer revés tras la fuerte oposición vecinal en San Miguel de Salinas, que llevó al Ministerio a comprometerse a buscar un nuevo emplazamiento. Ahora, el debate se centra en compatibilizar esa infraestructura energética con la protección del suelo agrícola y las limitaciones ambientales derivadas del futuro parque natural de Sierra Escalona.




