Un estudio coliderado por el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico Universitario de València, y la Universitat Politècnica de València (UPV) ha permitido desarrollar una estrategia terapéutica innovadora basada en nanotecnología. El objetivo es mejorar la eficacia del tratamiento en cáncer de mama triple negativo, uno de los subtipos más agresivos y con menos opciones terapéuticas específicas.
Los resultados, publicados en la revista Biomaterials Research, son fruto de la colaboración entre el Grupo de Investigación en Biología en Cáncer de Mama de INCLIVA y el Grupo de Investigación en Nanomateriales y Sensores (NanoSens) de la UPV, integrado en el Centro de Investigación Biomédica en Red de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN).
El doctor Juan Miguel Cejalvo, investigador principal de INCLIVA y oncólogo del Clínico, explica que las terapias actuales se centran en las células tumorales, pero el microambiente tumoral, especialmente los fibroblastos asociados al cáncer (CAFs), juega un papel clave en la progresión, la resistencia a tratamientos y la inmunosupresión.
El cáncer de mama triple negativo representa entre el 15% y el 20% de los casos, es muy agresivo y tiene peor pronóstico. Por ello, desarrollar nuevas estrategias que actúen también sobre el microambiente tumoral es un avance relevante.
A diferencia de las terapias convencionales, este estudio utiliza un nanodispositivo que transporta doxorrubicina, una quimioterapia habitual, directamente al tumor. Las nanopartículas están diseñadas para reconocer una proteína específica (FAP-) presente en los fibroblastos asociados al cáncer, que son las células más abundantes del tejido tumoral y favorecen el crecimiento, la diseminación y la resistencia a los tratamientos.
La investigadora Iris Garrido, de INCLIVA, destaca que los resultados experimentales muestran que la nanoterapia se dirige selectivamente al microambiente tumoral, reduce el crecimiento del tumor, favorece la eliminación de células cancerosas y activa el sistema inmunitario.
Esta terapia dirigida permite reducir los efectos secundarios de la quimioterapia convencional, como la toxicidad cardíaca de la doxorrubicina, ya que el nanodispositivo la concentra en el tumor, disminuyendo el impacto sobre tejidos sanos. El estudio abre vías hacia tratamientos más eficaces y seguros.
Los próximos pasos incluyen la optimización del nanodispositivo y la validación en modelos más complejos, con el objetivo de avanzar hacia una posible aplicación en pacientes.




