Esta enfermedad, que provoca la poda de los árboles, se ha detectado en cultivos de 2024 que provenían de viveros certificados por la Generalitat de Cataluña. La situación genera preocupación entre los agricultores de la zona.
“"Los limoneros no tienen un desarrollo normal. Las ramas no tienen hojas y no son hojas normales, están deformadas y presentan esta clorosis."
El virus se transmite a los cítricos mediante insectos y utensilios de poda, pero solo manifiesta síntomas en limoneros y limas. Las plantaciones afectadas en Orihuela se suman a siete más ya contaminadas en la Vega Baja, algunas de ellas certificadas por la Generalitat Valenciana.
“"Todo apunta a una importación ilegal. Lo gravísimo es que presuntamente ha llegado vía viveros. Alguien ha hecho mal su trabajo."
Ante este problema, los agricultores sienten una gran indefensión. La Vega Baja concentra el 80% de la producción de limas de la Comunidad Valenciana, y esta situación podría poner en riesgo 350 millones de euros para el sector.




