En una entrevista, Aguado ha destacado que los problemas del sector agrario valenciano persisten desde hace una década, con nuevos desafíos que se suman constantemente. La inestabilidad en Oriente Próximo es una de sus mayores preocupaciones actuales, ya que las guerras impactan directamente en los costes de fertilizantes, carburantes y energía, afectando especialmente a las frutas y hortalizas de exportación.
“"Bruselas nos prometió mercados alternativos, pero se ha burlado de nosotros, solo ha aprobado acuerdos comerciales que llevaban años negociándose."
El presidente de AVA-ASAJA ha criticado duramente a la Unión Europea, a la que acusa de actuar como un 'enemigo en casa' por su permisividad con la competencia desleal de terceros países. Según Aguado, la promesa de mercados alternativos para compensar la pérdida del mercado ruso en 2014 no se ha cumplido, y los acuerdos comerciales firmados recientemente ya estaban en negociación desde hacía años, sin ofrecer soluciones reales al sector valenciano.
Otro punto de fricción es la diferencia de normativas entre los productos locales y los importados. Aguado ha denunciado que en Europa se han eliminado la mayoría de fitosanitarios, dejando a los agricultores sin herramientas para combatir plagas y provocando pérdidas significativas de producción. Ha mencionado el caso del arroz bomba y el arroz Albufera en Valencia, cuya producción ha caído drásticamente debido a la resistencia de los hongos y la falta de productos efectivos.
Esta situación ha llevado al abandono de 180.000 hectáreas de cultivo en la Comunitat Valenciana y a un envejecimiento alarmante de la población agrícola, con casi el 50% de los agricultores mayores de 65 años y solo uno de cada 300 menor de 25. Aguado ha subrayado la necesidad de un 'Plan Marshall' para la agricultura valenciana, que incluya la modernización de las explotaciones y la creación de sociedades de propietarios para hacer frente al minifundio y a la burocracia excesiva.




